Salón de Los Ángeles 2016: Mazda CX-5Última Actualización: 28/11/2016

El SUV compacto de la casa nipona es objeto de una profunda renovación. 

Aprovechando la cita estadounidense, Mazda presentó la más reciente evolución de la CX-5, modelo que aunque fue actualizado el año pasado, ahora se somete a una renovación que tocó diversos aspectos, entre ellos el diseño, la estructura y el comportamiento dinámico.

Si bien en su exterior mantiene la silueta actual, el nuevo modelo trae un frontal más estilizado, con cambios como un capó más largo, unos parales delanteros retrasados en 35 milimetros y unos retrovisores de menor tamaño, con el fin de favorecer la visibilidad hacia adelante. Pese al notable rediseño a la que fue sometida, la CX-5 conserva casi las mismas dimensiones de su antecesora, excepto la altura (es dos centímetros más alta).

La cabina también adopta elementos ya vistos en la CX-9 y la marca destaca la nueva pantalla de siete pulgadas (ahora colocada sobre el tablero y no empotrado en este), una consola central más alta que permite tener la palanca de cambios más cerca de la mano del conductor y unos asientos rediseñados con mayor cantidad de espuma y elementos que minimizan los movimientos, a fin de absorber mejor las vibraciones y aumentar la sujeción en curvas.

Dentro del equipamiento, se podrá tener un display digital de 4,6 pulgadas en el cuadro de instrumentos, un sistema Head-Up Display con proyección de información a color, interfaz Mazda Connect más intuitiva, sistema de audio Bose de diez parlantes, asientos calefactados, controles de climatización en la parte posterior, mecanismos para plegar los asientos más sencillos de manipular, tapizados en cuero blanco o negro y los asistentes de manejo i-Activsense con cambios para un funcionamiento más preciso.

Con el fin de mejorar la conducción y disminuir los niveles de ruidos, vibraciones y asperezas, Mazda anuncia un incremento de 15,5% en la rigidez torsional del chasis con el incremento del uso de aceros de alta y ultra alta resistencia en la sección frontal y la mitad del chasis, así como la mayor cantidad de material aislante en la cabina. Otras modificaciones son la instalación de unos soportes más rígidos en la columna de dirección, cambios en la amortiguación para reducir la sensación de flotabilidad, suspensión frontal más absorbente y un centro de gravedad diez milímetros más bajo. 

Bajo el capó siguen vigentes los motores atmosféricos SkyActiv-G de dos litros (155 hp) y 2,5 litros (185 hp) o el turbodiésel SkyActiv-D de 2,2 litros (150 hp), acoplados a una caja mecánica de seis cambios o una automática de igual número de relaciones. La tracción es delantera y habrá versiones con el sistema de tracción total i-ActivAWD. Se resalta la presencia de la función G-Vectoring Control, que distribuye el torque en las cuatro ruedas para mejorar el paso por curva, junto con la función ‘Auto-Hold’ en los frenos, que los mantiene activados al arrancar en una pendiente.

Si bien estos cambios se extenderán a todas las CX-5 que se venden a nivel global, la casa nipona todavía no ha anunciado cuando los veremos en nuestro mercado.