Prueba (breve): Ford Edge Titanium AWD

 

Durante un recorrido hasta el municipio de Guatavita, en Cundinamarca, tuvimos un breve contacto con este renovado crossover, que experimentó mejoras notables en su nivel de ajuste y sensación de manejo. 

Texto y fotos: Santiago Álvarez (@santi_al91).

Primeras impresiones

Ficha Técnica

Ford Edge

Uno de los pocos productos de Ford que aun no adoptaba por completo las características de la actual generación de modelos globales era la Edge, cuya versión original estaba vigente desde 2007, aunque ya había sido objeto de algunas actualizaciones durante estos años. Si bien conserva esa silueta redondeada (en oposición a la más voluminosa Explorer), los trazos ahora son más afilados y el conjunto proyecta mayor modernidad, gracias también a la iluminación LED.

El interior sigue siendo espacioso para cinco personas y se evidencia un mayor esmero en los terminados de todas las piezas, así como en las texturas y los materiales escogidos. La solidez que transmite está acorde con una cabina silenciosa, producto de una marcha bastante aplomada y serena. Solamente nos inquietaron algunas sacudidas cuando pasamos sobre baches o desniveles notables y una vibración del panorámico posterior que nos acompañó por todo el camino.

Los asientos nos parecen bien logrados, pues son bastante mullidos sin pecar de blandos y hacen la estadía a bordo más agradable. La posición de manejo permite dominar con relativa facilidad las dimensiones de la Edge, aunque las cámaras externas y los sensores siempre son útiles en el caos de la ciudad. Afortunadamente la gestión del sistema SYNC también se ha simplificado, pues las funciones básicas de la climatización y el radio ahora se ejecutan desde botones externos, aunque no deja de ser algo complicada su operación.

Bajo el capó sigue presente el motor atmosférico V6 Ti-VCT de 3,5 litros que también tiene la Explorer. Con 280 hp cumple con su cometido de ofrecer un funcionamiento elástico y suave en conducción tranquila, aunque será necesario pisar el acelerador y situar el impulsor por encima de las 4.000 rpm para realizar adelantamientos con soltura o mantener un ritmo rápido en una pendiente, regalándonos a su vez un sonido muy agradable hasta el corte de inyección (6.600 rpm).

Va acompañado de la conocida caja automática de seis cambios, que le permite a la Edge rodar sin sobresaltos y ayuda a mantener los consumos en el orden de los 30 km/galón, pero resulta ser algo brusca al reducir y responde con inmediatez en situaciones como un kick-down o el paso  manual de las marchas con las levas detrás del timón. Por su parte, los frenos funcionaron con precisión, aunque mostraron el usual síntoma de fatiga típico de esta clase de vehículos y su pedal es algo esponjoso.

Manejándola en ciudad, autopistas y algunas carreteras quebradas, notamos que la Edge es bastante maniobrable, gracias a una dirección de respuesta rápida (aunque de tacto blando) y una suspensión bien calibrada para ofrecer un paseo suave y mantener a este crossover bajo control, incluso cuando se exige más de la cuenta en un tramo revirado, circunstancia en la que salen a relucir unos predecibles balanceos de su carrocería. A nuestro criterio, el conjunto de llantas y rines de 19 pulgadas puede producir una marcha algo áspera en vías urbanas o pavimentos irregulares.

Con la actualización de varios crossover grandes de siete asientos, la aparición de variantes de lujo de los modelos medianos y la llegada de la nueva Nissan Murano, se configura un panorama interesante para este producto de Ford, que incluso rivaliza con las versiones de entrada de las camionetas compactas del segmento premium.

Al final, la segunda generación de la Edge demuestra que Ford se tomó en serio el objetivo de pulir un producto que sin llegar a ser tan sofisticado, resulta ser una alternativa válida (teniendo en cuenta su amplitud, el equipamiento y sus modales de manejo) en un complejo segmento donde confluyen diversas propuestas de todos calibres y donde el nombre a veces pesa más que la relación precio/producto.

*Nota: Para conocer más detalles de este modelo, los invitamos a consultar la nota que realizamos al momento de su lanzamiento en el mercado nacional.

Bloc de notas

-Nos pareció curioso que el display digital del lado izquierdo concentre tantas funciones enfocadas al manejo, pues hay que elegir entre visualizar el tacómetro o revisar la información del computador a bordo. 

-Como ya es habitual, las levas de cambio se pueden usar en cualquier circunstancia. También está presente un programa de manejo Sport para la caja, que permite retener el cambio por 500 rpm más.