Prueba (breve): Jaguar XE 2.0 i4 y F-Type S AWD Convertible

Durante una breve jornada en el Autódromo de Tocancipá, estuvimos a los mandos de algunos modelos que la firma inglesa comercializa en el territorio local. 

Texto y fotos: Santiago Álvarez (@santi_al91).

Rugen los felinos

Ficha Técnica

Jaguar XE
Jaguar F-Type

Prácticamente coincidiendo con la presentación en sociedad de los nuevos Jaguar XE y F-Type Convertible, el Grupo Premier Motores Británicos (representante exclusivo del fabricante en Colombia) convocó a la prensa especializada al trazado cundinamarqués, con el fin de tener un breve contacto con algunos modelos que conforman el portafolio disponible en el país y de paso, dar cuenta de los cambios que están ocurriendo en esta firma, que tras su adquisición por parte de Tata recibió un nuevo impulso.

Quien escribe estas líneas no había tenido la oportunidad de estar detrás del volante de algún auto de la casa inglesa, razón por la cual el Jaguar Experience fue la ocasión propicia para no solo conducir los modelos mencionados antes, sino también el sedán XF, que por años fue el modelo de entrada al universo Jaguar y que ahora cede ese papel al recién introducido XE.

La jornada de pruebas coincidió con un día seco y soleado en Tocancipá, condiciones climáticas perfectas para salir a rodar con estos felinos con total seguridad. Tras ser recibidos por los representantes de la marca y conocer unas breves instrucciones, rápidamente pasamos a bordo de los autos y, sin más preámbulos, procedimos a realizar la primera prueba de manejo.

Grandes aspiraciones

Dado que tuvimos la libertad de elegir el orden en el cual conduciríamos los autos, decidimos iniciar con el XE, que en Colombia únicamente se oferta con el conocido motor turbocargado Si4 de dos litros y 240 hp, unido a una caja automática de ocho velocidades. La unidad que condujimos incorporaba el acabado Pure, que constituye el escalón de acceso a la gama y se distingue por unos terminados menos vistosos en relación a los Prestige y R-Sport. Observando con rapidez, encontramos que hay detalles que lo identifican como un Jaguar, como la parrilla frontal con el logo de la casa, la forma de los faros, la silueta tipo fastback o el timón de tres radios y el típico selector giratorio para elegir la posición de la caja automática.

Ya en la cabina, nos encontramos con la ergonomía típica de la marca, con todos los comandos a la mano y donde varios botones han sido agrupados como una función más de la pantalla táctil de ocho pulgadas. La presentación es lujosa y si bien los materiales usados transmiten calidad, vimos que aún se pueden mejorar algunos acabados y el enrasado de algunas piezas. La posición del conductor se adapta bien a diferentes requerimientos por la amplitud de las posibilidades y los asientos brindan un buen soporte, a la vez que resultaron cómodos. Viajando como pasajeros, notamos que la parte posterior resulta estrecha en relación a cualquiera de sus rivales inmediatos.

Sobre la marcha, encontramos que el motor del XE no tiene tanto empuje a bajas revoluciones, pues es notable la sensación de aceleración que produce la entrada en acción del turbo, la cual sucede a las 2.000 rpm, a lo cual se suma una caja que no nos pareció tan rápida al momento de activar el kick-down y reducir los cambios. En ese sentido, nos atrevemos a decir que su desempeño puede estar por detrás del que vimos en el BMW 328i, modelo que nos parece similar por configuración mecánica a este XE. En caso de buscar mayor interacción con la caja de cambios, se puede hacer uso de las levas colocadas detrás del timón.

Recorriendo la parte mixta del autódromo y en un ejercicio de slalom, percibimos que la dirección eléctrica funciona muy bien, pues es rápida y permite inscribir al auto con agilidad en las curvas. Pese a ello no es de las más comunicativas, debido a su aislamiento. La suspensión nos pareció bastante cómoda, pues apenas percibimos las irregularidades en el asfalto del trazado y la inclinación de la carrocería fue mínima en las curvas.

Finalmente, en una simulación de una detención de emergencia desde 140 km/h y un ejercicio de frenado en curva, vimos que los frenos actuaron de forma contundente y el pedal no tiene puntos muertos en su recorrido. Aunque tuvo un comportamiento muy neutral, notamos un leve movimiento lateral de la carrocería al frenar en curva, pero sin descomponer la trayectoria.

Después del buen sabor que nos dejó el XE, abordamos el XF, que en su versión Luxury (la que condujimos) comparte el conjunto mecánico con el XE, por lo cual las sensaciones son bastante similares. Aquí el interior se siente aún más lujoso y la atención a los detalles es más evidente, aunque el ambiente de la cabina es bastante similar en ambos autos. Por supuesto que también se percibe más espacioso, a merced de una longitud mayor.

Respecto al comportamiento dinámico y el desempeño no tenemos mucho más que agregar, excepto que unas dimensiones superiores y un mayor peso no tienen la incidencia que esperábamos, pues las reacciones siguen siendo tan agiles como en su hermano menor, aunque como es lógico, la carrocería tiende a inclinarse un poco más y tarda más en apoyarse en las curvas, pero sin perder la compostura en cualquier situación.

“Very british”

Para concluir la jornada de pruebas, dejamos lo más exquisito para el final: Ni más ni menos que el llamativo y seductor Jaguar F-Type Convertible, que en nuestro país únicamente se oferta en la variante S con tracción a las cuatro ruedas. De entrada, la atractiva figura nos anticipa el festival de sensaciones que experimentaríamos al conducirlo, la cual se realza con detalles como las manijas retractiles de las puertas y el tono de pintura Caldera Red, en contraste con la capota negra.

Al deslizarnos por el asiento y acomodarnos en el interior, vemos el típico puesto de conducción de un roadster clásico: volante muy vertical, pedales al fondo y encajonados entre la puerta y el túnel de transmisión, con todos los mandos al alcance de los dedos. Personas como este servidor (de 1,70 m de estatura) deben interactuar un poco con los reglajes de la silla y la columna de dirección, pues la posición de manejo es baja y uno puede quedar con una postura bastante estirada donde se vea muy comprometida la visibilidad hacia adelante.

Tras acomodarnos, solo tardamos 12 segundos en descapotar este F-Type, cuyo techo de lona es de operación completamente eléctrica. Apenas salimos de los pits y descubrimos una de las características más distintivas de este convertible: El embriagador sonido que emanan los dos tubos de escape, el cual es producido por un motor V6 sobrealimentado de tres litros y 381 hp. En aceleración plena, sentimos con claridad la activación del supercargador, cuyo silbido es más perceptible a partir de las 4.000 rpm.

La aceleración es rápida y pronto llegamos a los 100 km/h, sobre todo si arrancamos con el Launch Control activado. A ello se suma la tracción en las cuatro ruedas, que se encarga de administrar toda la potencia, aunque en condiciones normales envía el 100 % del torque a las ruedas posteriores y, si detecta pérdidas de tracción, divide el par entre los dos ejes. Trabaja junto al dispositivo Intelligent Driveline Dynamics, el cual controla la función Torque Vectoring, el diferencial mecánico de deslizamiento limitado y el control de estabilidad.

Decidimos dejar la caja Quickshift en posición Sport y así descubrimos la faceta más amigable de este felino, pues se mostró bastante dócil al ser conducido por las curvas del autódromo, mostrando nobleza en sus reacciones y un manejo eficaz, gracias a un chasis y suspensiones afinadas para soportar más potencia. La electrónica no es de las más intrusivas, aunque debemos admitir que nuestra conducción fue bastante prudente. Ello nos dio ocasión para observar la suave operación de la transmisión, permitiendo mantener al motor en su zona óptima y unas reducciones rápidas cuando activamos el kick-down.

En dichas circunstancias, también nos encontramos con una dirección rápida, de tacto muy agradable. Sin embargo, los asfaltos irregulares tienden a hacer un poco impreciso el manejo, así que habrá que poner atención en estas circunstancias, pues hay mayor oscilación de la carrocería y, por ende, los movimientos no son tan agiles. Cuando fue necesario usarlos, los frenos trabajaron a la altura de las circunstancias, sin mostrar signos de debilidad tras un uso repetido.

Alemania en la mira

El breve contacto con los tres modelos de Jaguar dejó claro que la firma inglesa ha superado esa época en la que vivió a la sombra de Ford y aunque todavía hereda parte de su tecnología, hoy sus productos ya no solo se justifican por su glorioso pasado, sino que son una alternativa válida frente a sus oponentes principales. E incluso, según preferencias, pueden ser considerados como la elección adecuada.

Por otro lado, era importante que la marca tuviera en sus filas un carro como el XE, encargado no solo de aportar volumen de ventas, sino también de acercar Jaguar a un segmento donde su ausencia era inexplicable y donde era necesario borrar la mala fama que dejó el X-Type. Al mismo tiempo, un deportivo como el F-Type aporta la belleza y sensualidad que rompe con la "seriedad" de las berlinas de la casa. 

En suma, Jaguar no podía estar mejor preparada para afrontar los retos que plantea la segunda década del siglo XXI y con la presentación del primer SUV de su historia, tiene hoy una gama que hace presencia en los principales segmentos del mercado, donde la competencia es voraz y cada día se hace más exigente.

Bloc de notas

-Nos llama la atención la enorme distancia que separa la unión entre los cubrepuertas y el tablero de los dos XE que hemos visto, uno de ellos un R-Sport del evento de lanzamiento y el otro la variante Pure que condujimos.

-Al menos en el XE, vimos que al activar el modo Dynamic, la caja automática permitió mantener el cambio seleccionado hasta el límite de revoluciones cuando usamos las levas detrás del timón.

-El XF que probamos no corresponde a su evolución más reciente (X260), sino que se trató del facelift efectuado en 2011 al modelo presentado en 2007 y que todavía sigue vigente en el plano local.

-Los F-Type S AWD Convertible que lleguen al país vendrán de fábrica con los rines de 19 pulgadas estilo Volution (exclusivos de esta versión) y unas tomas de aire específicas en el capó, tal como vimos en el auto que condujimos.

-El F-Type incorpora en la parte posterior un alerón que se despliega de forma automática cuando se superan los 110 km/h. También tiene un mando que permite desplegarlo por debajo de esa velocidad a gusto del conductor.