Prueba: Mercedes-Benz E250 CGI Coupé

De la exitosa berlina media de Mercedes-Benz deriva una versión más personal, con una apariencia deportiva que seduce por su frescura y apartado tecnológico.

Texto: Juan Moreno. Fotos: Julián Muñoz

Lancha rápida

Nuestra calificación de este vehículo

4

Ficha Técnica

Mercedes-Benz Clase E

Los coupés premium ocupan un nicho que no tiene mucha difusión en el país, aunque están a mitad de camino entre un sedán y un deportivo de verdad, lo que los deja como una opción para la escogencia de clientes que no quieren el espacio del cuatro puertas ni la estrechez del biplaza. Diríamos entonces que, dentro del capricho que suponen sus limitaciones, son una compra más racional en el segmento más lúdico. 

En el mercado nacional, el E250 de dos puertas comparte clientela con el BMW Serie 3 y el Audi A5 de la misma configuración. Tiene a su favor unas medidas más grandes (también hay un más compacto Clase C Coupé), aunque el acceso a las plazas traseras (abatibles por mitades) es complicado (ni imaginar cómo será en los otros).
La apariencia es atractiva, pues su parrilla luce la estrella en todo su esplendor. La ausencia de pilar central también delata su carácter más sibarita, acrecentado cuando se llevan los vidrios abajo, lo cual delata unas líneas limpias. El Cx aerodinámico es de 0,24, toda una marca para esta gama de automóviles.

Si bien el acceso atrás no es el mejor, adelante este teutón acoge con muy buena comodidad al pasaje, gracias a unas sillas con unas formas muy bien planeadas, ergonómicas (aunque justas a lo ancho para contexturas voluminosas) y con varias posibilidades de reglaje eléctrico (y tres memorias). Lograr la postura ideal no resulta fácil por este motivo, pero una vez conseguida, el viaje se vuelve placentero. Para personas altas no hay mucho espacio para la cabeza cuando la banqueta se lleva muy arriba, pues el área del parasol está más baja y se roza con el techo.

Atrás, hay buenas condiciones para sentarse cómodamente, aunque el asiento delantero ocupa mucha área visual al frente, eso aumenta la sensación de encierro. Pero el espacio para las piernas y el espaldar son más que suficientes y además, se dispone de una consola central con portavasos y compartimiento para guardar objetos. El baúl tiene 450 litros de capacidad, suficientes para el equipaje de cuatro pasajeros.

El tablero de instrumentos está terminado en unos materiales de primera línea, con cuero mullido y plásticos muy agradables al tacto, combinados además, en esta versión, con acentos metálicos que le vienen muy bien al habitáculo por su sobriedad y estilo. Como tiene tantos mandos y no son tan intuitivos en algunos casos, conviene un periodo de adaptación a ellos antes de iniciar la marcha, en especial la ubicación del control de crucero (corregida en el modelo 2012), que puede confundirse con la palanca para operar las direccionales.

La pantalla central, con información del sistema de audio y telefonía, también necesita de un periodo de adaptación, especialmente por la rueda ubicada en la consola. Hay varios atajos para lograr la operación deseada. Lo mismo con los datos del computador de consumos y distancias en el cuadro de relojes (muy completo, por cierto), que se gestiona desde los brazos de un volante grueso y de buen tacto cuya regulación en altura y profundidad es motorizada.

A la climatización Thermatic de tres funciones (Diffuse, Medium y Focus) es fácil encontrarle un sentido y lograr la temperatura ideal en cabina, tanto en la zona delantera como en la posterior, que tiene sus propias salidas de aire.
La guantera, iluminada, no es muy grande y es más ancha que alta. Su interior es alfombrado. Hay otro lugar para guardar objetos ubicado en la consola central que sirve como apoyabrazos.

Ágil eficiencia

El motor del E250 CGI es un gasolina cuatro en línea de 1.796 centímetros cúbicos con turbo, cuatro válvulas por cilindro e inyección directa de combustible.

Genera 204 caballos a 5.500 revoluciones por minuto y un torque máximo de 31,6 kg-m entre las 2.000 y 4.300 rpm. La propulsión es trasera y la caja es una automática de siete relaciones con modo pseudo-manual desde la palanca o desde las paletas del timón, que no equipaba nuestra unidad pero sí las que ya se venden. Viene con el conjunto de tecnologías BlueEFFICIENCY, que según la casa alemana, mejora el consumo de combustible.

Lo más notorio al encender el carro es el silencio de la mecánica. No se siente en la cabina y de hecho, en un par de ocasiones al ralentí, hubo que acelerar para confirmar que el E250 seguía con vida. La insonorización en este apartado es perfecta.

El selector de cambios es más duro de operar de lo normal y en cierto sentido es ruidoso, pues “cae” muy duro en la relación deseada, un poco de suavidad no vendría mal. La disposición de los mandos secuenciales hacia los lados sigue siendo discutible, cuando en la mayoría de automóviles es hacia arriba o abajo. Los cambios se van sucediendo casi que de manera imperceptible y siempre se sitúan en la relación adecuada.

En marcha, opera un sistema denominado Agility Control, que varía la firmeza de la suspensión en función del estilo de manejo. Esta operación se realiza según el modo de conducción, “Comfort” o “Sport”. Este último retrasa los cambios en beneficio de una aceleración (aún) más contundente y mejora (aún) más la respuesta del acelerador, que ya es muy buena en “Comfort”.

El 1,8 CGI reacciona muy bien desde la salida, suficiente en el tráfico urbano y cuando queremos buscar emociones en vía abierta, la sobrealimentación cumple a cabalidad los requerimientos del conductor. Es muy elástico, jamás se encuentra justo y responde maravillosamente en toda ocasión. En subidas, el comportamiento es más que suficiente para no perder ritmo ni soltura.

Cuando se conduce en “Comfort” y a velocidades altas, el balanceo de la carrocería en curvas es mayor al deseado y resta bastante la sensación de aplomo. Para esta circunstancia, es mejor la opción “Sport”, que balancea mejor las leyes de la física e impide que en la mayoría de las ocasiones se pierda la trayectoria, haciendo más ágil la conducción.

Primera clase

Sin duda, la calidad de rodaje es una de las mejores en este rango de precios. La insonoridad y el aislamiento son más que destacables, pues la suspensión se comporta como debe ser ante cada imperfección de la vía. El E250 CGI se desplaza sin el menor asomo de incomodidad.

La dirección, si bien es muy suave, es inmediata y tal vez a los más encaminados a la conducción deportiva no les cause mucha gracia porque “flota” demasiado. Quienes van más tranquilos quedarán satisfechos por sus características al estacionar o maniobrar en ciudad sin mayores esfuerzos.

En el apartado de seguridad, el PRE-SAFE actúa en función de los datos de los captadores del control de estabilidad y el ABS, activando una serie de elementos para anticipar la protección de los pasajeros en caso de accidente, como cerrar las ventanillas, acomodar los espaldares o pretensar los cinturones. También, el apoyo de siete airbags y la protección a peatones, que levanta el capó unos centímetros si se da un atropellamiento para minimizar las lesiones al transeúnte, complementan este ítem. 

La iluminación es superlativa cortesía de los faros bixenón que tienen un haz cercano a los 300 metros con luces adaptativas, que se activan en curvas para iluminar los bordes de la carretera, además, los focos diurnos tipo LED ayudan en la ubicación permanente del auto en la vía. El E250 CGI Coupé viene con sensores de lluvia y oscuridad.
El consumo se situó en unos 30 kilómetros por galón en conducción mixta entre carretera y ciudad. Es un promedio aceptable para las prestaciones y el peso de este automóvil.

Pocos de su tipo

El Mercedes-Benz E250 CGI Coupé es una opción equilibrada sobre su competencia por el mayor tamaño y comodidad que ofrece a sus ocupantes, que tienen una mejor habitabilidad con los inherentes inconvenientes que implican una carrocería de dos puertas.

Una apariencia más desenfadada y un nivel de agresividad justo, junto con una impecable calidad de rodadura que invita a hacer muchos kilómetros, se traduce en una calidad de vida digna de un auto de su porte y precio, donde la estampa deportiva ofrece un toque distintivo para el capricho racional de sus afortunados propietarios.

Bloc de notas

Tiene seis ventanillas laterales, pues atrás hay dos triángulos fijos vidriados.

El Attention Assist, típico en la marca, también está presente aquí. Advierte al conductor de detectar síntomas de fatiga o distracción por medio de un testigo y una alarma que le sugieren detener la marcha para recuperar energías. Trabaja entre los 80 y los 100 km/h.

Un triangulo de advertencia se ilumina en el tablero cuando los sensores detectan que estamos demasiado cerca de otro vehículo.

Las sillas delanteras corren hacia adelante y atrás de manera automática mediante motores cuando se pliega el respaldo para el acceso y salida de los pasajeros de las plazas traseras.

Los cinturones de seguridad delanteros se “acercan” al conductor también de forma motorizada una vez se inserta la llave de mando para iniciar la marcha, aunque se pueden operar en cualquier momento mediante un botón en la consola central

No encontramos ranura para insertar una terminal USB en el equipo de audio. A cambio, hay una entrada auxiliar dentro de la guantera con una difícil ubicación para enganchar el cable.

Llantas: Michelin Primacy HP 235/45 R17