Prueba: BMW 523i

Cuando un modelo se conserva con relativo éxito en el mercado durante 37 años, su actualización no está exenta de tensiones y expectativas. “Mejorar lo bueno” parece ser la premisa de BMW al presentar, hace cerca de un año, la sexta generación de su Serie 5. Automovilescolombia.com probó la referencia 523i para sus lectores. 

 

Texto: Juan Moreno. Fotos: Julián Muñoz

El capricho de papá

Nuestra calificación de este vehículo

4.5

Ficha Técnica

BMW Serie 5

Lanzado en 1972 con ocasión de los Juegos Olímpicos de Munich, el Serie 5 de BMW rápidamente se convirtió en una interesante alternativa para quienes buscaban un sedán de representación con un toque más desenfadado, en clara alusión a la seriedad de su enconado rival, Mercedes-Benz, que recién presentaba su modelo W114.

Cinco Generaciones después y luego de haber pasado por variantes Diesel, sobrehormonadas (M) y hasta Touring, el más reciente upgrade de la familia llegó a las vitrinas nacionales a la espera de aquellos que no renuncian a la comodidad y prestaciones de un buen sedán mediano alemán, cuando esa franja rápidamente se ha visto colonizada por SUV propuestas por los mismos fabricantes Premium.

 

Primera buena impresión

Luego de un proceso de “asiatización” en su diseño, iniciado a mediados de los años noventa con la cuarta generación (E39) y continuado por el modelo precedente, este F10, como se denomina la nueva carrocería, parece retomar un camino enfocado a unas líneas más acordes con la sobriedad que por antonomasia debe llevar un modelo teutón. Ahora entonces, podemos hablar con confianza de una “elegante silueta”.

La forma de cuña, con un capó fluido y una trasera muy sólida, irradia una juventud propia de modelos más compactos como su hermano de la Serie 3, al cual se le parece mucho, sobre todo visto lateralmente y en algunos toques de las luces, tanto delanteras, con un dramático corte en la línea superior, como posteriores, con unos faros muy envolventes. Los escapes dobles contribuyen también a esa sensación de dinamismo que transmite el carro.

  

Atmósfera Premium

El interior del Serie 5 ofrece una agradable sensación de robustez inmediatamente nos sentamos en su mullida butaca. Los materiales con los que está vestida la cabina transmiten calidad y solidez. En la unidad probada, el revestimiento de paneles, tablero y consola milagrosamente no es la madera o su imitación, sino que hay una sobria superficie con molduras oscuras, que, a juego con los asientos en cuero negro integral exclusivo Nappa, ofrecen un toque de distinción que algunos sabrán apreciar.

La parte superior del tablero viene en un tipo de piel muy agradable al tacto, mullida pero sólida, y ofrece una aparente buena duración con el transcurso del tiempo.

Un aspecto muy valorado es la correcta ubicación de los instrumentos y sus respectivos mandos. No encontramos excesos de botonería y palancas. También es cierto que es la versión menos equipada.

El volante tiene mandos para el sistema de audio, el control de crucero con función de freno y la telefonía tipo Bluetooth y es regulable en altura y profundidad. Las luces se operan no por palancas sino por botones y tiene un modo de encendido automático según un sensor de luminosidad. Los limpia-parabrisas también ofrecen esta posibilidad de operación.

El cuadro de instrumentos tiene la clásica relojería con iluminación roja, ajustable a voluntad, hay computador a bordo de consumos y distancias con reloj digital.

Como novedad, existe un indicador de consumo instantáneo digital con un segmento dedicado a estudiar la labor del paquete de rendimiento aerodinámico EfficientDynamics, que aprovecha la energía residual generada al levantar el pie del acelerador o al pisar el freno, para convertirla en electricidad y recargar la batería.

La consola central es muy sobria, con mandos fácilmente identificables y relativamente intuitivos, sobretodo en el aparatado de la climatización digital (bi-zona) y audio.

Sobre el túnel central sobresale la palanca de cambios, con un distintivo diseño especial que invita a moverla a placer.

Hay mandos para el control de tracción, el freno de mano (por botón) y se destaca el sistema para operar el display de funciones mediante la perilla de la interfaz i-Drive, que controla información multimedia del audio, la telefonía, los perfiles de cada usuario y tiene un completo manual de instrucciones que monitorea diferentes sistemas propios del automóvil como el nivel de aceite, periodos de servicio, la presión de las llantas y también transmite la necesaria señal de los sensores de parqueo. Toda la información puede verse en una pantalla de cristal líquido de siete pulgadas.

Rematan las comodidades interiores múltiples portavasos y gavetas para acomodar objetos sueltos, como teléfonos celulares, billeteras y aparatos electrónicos (hay un adaptador auxiliar y un cargador de 12 voltios en una de estas cajuelas).

La comodidad general es buena, los asientos son voluminosos pero lastimosamente carecen de regulación lumbar, aunque pueden ajustarse en altura eléctricamente. Nos pareció baja la posición de conducción por alto que tuvimos el asiento.

Los pasajeros que ocupan la silla trasera tienen un apoyabrazos central con portavasos, luz independiente y ventilación propia para esa zona. El espacio para las piernas es más que bueno y la altura a la cabeza es suficiente a pesar de la dramática caída del techo hacia el paral C.

                

Flotando sobre el asfalto

El Serie 5 se enciende mediante un boton start/stop y no es necesario el uso de la llave, pues el auto identifica el código e inmediatamente habilita la posibilidad de darle marcha.

La reacción del acelerador no es tan retardada aunque tiene su “delay” como en todo carro automático. Una vez engancha la transmisión, el progreso es muy bueno y uniforme. Esta unidad tiene el motor atmosférico de 2,5 litros, seis cilindros en línea, 24 válvulas, que rinde 204 caballos a 6.000 revoluciones, par máximo de 25,4 kg-m y compresión de 11,0 a 1 con el sistema doble VANOS, que promete un desarrollo ideal del par motor en toda la gama de revoluciones.

En efecto, siempre la potencia está disponible, la aceleración es lineal y contundente acompañada por la ya tradicional musicalidad del ronquido del seis en línea típico de BMW. También nos sorprendió gratamente su funcionamiento bajo todas las condiciones, lo cual contribuye a mejorar la calidad de marcha y la seguridad activa.

La dirección es uno de los puntos fuertes del F10. De una suavidad y precisión superlativas, es obediente y sumisa, una delicia llevarla en zonas viradas. Gracias a que las ruedas traseras giran solidariamente con las delanteras en curvas a más de 80 km/h. La estabilidad y comodidad de marcha nunca se pierden.

La caja es la Steptronic de seis velocidades (la de ocho está disponible en el 550i que aun no llega al país en esta carrocería), con tres posibilidades de manejo, la tradicional automática, el modo DS, que hace los cambios a más de 5.500 revoluciones y el modo manual. El modo automático nos pareció muy aplomado y lineal, sin mayores aspavientos y con una suavidad al enganchar los cambios, paradójicamente, notable. 

En modo DS las marchas entran según el peso en el pie derecho y le vimos cambios a las 7.000 vueltas sin ningún problema, claro que penalizando enormemente el consumo. A cambio, el caudal de emociones en este modo paga un tempranero repostaje. El modo secuencial, pese a la ausencia en este modelo de las ya casi obligatorias paletas tras el volante, también es satisfactorio y permite jugar a voluntad con las seis relaciones. Casi nos olvidamos bajo estas circunstancias, que conducimos un aplomado sedán de cuatro puertas. Nuestro consumo promedio durante 200 kilómetros fue de 32 kilómetros por galón.

Las suspensiones no nos dejaron el mejor recuerdo. Pese al buen comportamiento a velocidad de crucero, donde no hay reproches, nos parecieron muy secas y ruidosas sobre superficies rizadas y quebradizas como suele ser la constante en nuestras aporreadas calles. Parece que no tienen muy buen aislante con respecto a la cabina.

Los frenos, acompañados de ABS de última generación, tienen un tacto preciso y muy agradable, detienen sin problemas y no presentaron síntomas de calentamiento en exposiciones prolongadas.

Las luces delanteras, equipadas con faros bi-xenón de regulación automática, ofrecen una iluminación clara, precisa y muy completa en condiciones “todo tiempo”, hay cuatro anillos luminosos con tecnología LED que están encendidos permanentemente, reafirmando la singular presencia del F10.

El apartado de seguridad pasiva también incluye seis airbags, apoyacabezas activos y el capó se levanta automáticamente en caso de atropellar a un peatón.

Lamentablemente, el 523i no viene de serie con sistemas como la detección de peatones en la noche, el control de crucero activo con aviso de aproximación, el Head up display, el asistente de parqueo automático o la alerta de cambio de carril que sí poseen las versiones superiores a través del sistema ConnectedDrive.

                            

Camino al placer

El Serie 5 deja una buena sensación de sedán mediano “a la alemana”. Todo está configurado y puesto en el sitio que debe ser, la marcha es impecable sobre la calzada, no hay ruidos parásitos y la respuesta al acelerador es clara y contundente.

Sin ser un carro de altísimas prestaciones, conserva una superioridad sobre el 95% del paisaje automotor y con la potencia del propulsor, más que suficiente, los viajes se hacen de manera tranquila y holgada cuando vamos en plan “empresarial” y si de todas maneras, queremos sacarle provecho a las bondades y puesta a punto que hacen parte del estilo BMW, no nos defraudará en lo absoluto con su relación peso/potencia de 8,3 kg por caballo, demostrando por qué vale los 139 millones de pesos que piden por cada unidad.

Bloc de notas

La función P de la palanca de cambios puede activarse mediante un botón, independientemente de la marcha que este engranada, eso si, siempre y cuando el carro esté detenido.

Cualquier error que se cometa al arrancar o al enganchar una marcha es explicado amablemente en la pantalla por un sistema de instrucciones con animaciones y gráficos que viene en español.

El radio no tiene puerto para conexión USB, algo cada vez más necesario en modelos de este calibre.

En el baúl hay un cajón con indicativo de botiquín, pero este brilla por su ausencia, tampoco viene el tradicional triángulo reflectivo que acompaña a otros modelos de la casa bávara.

La unidad probada tampoco equipaba las persianas traseras laterales ni centrales.

El reglaje de los asientos es semi-eléctrico, manual para la distancia de la silla y motorizado para el espaldar y la altura del asiento.

Llantas: Good Year Excellence 225/55 R17 (Run flat).