Prueba: Volkswagen Gol 1,6

 

Aprovechamos la reciente actualización del subcompacto regional de Volkswagen para evaluar por primera vez este popular hatchback, en su versión intermedia Comfortline con caja manual. 

Texto y fotos: Santiago Álvarez (@santi_al91).

Cambios necesarios

Nuestra calificación de este vehículo

3.5

Ficha Técnica

Volkswagen Gol/Voyage

El Volkswagen Gol es uno de esos modelos que no necesita de mayores presentaciones, pues sus comprobadas virtudes se han mantenido inalteradas a lo largo de tres décadas y únicamente la propuesta estética se ha ido adaptando al paso del tiempo. Aunque su formato actual ya tiene varios años encima, el fabricante tomó la decisión de actualizar por segunda vez esta generación, vigente desde 2008.

La puesta al día llega en un buen momento para la marca alemana, que tras la desaparición del longevo Jetta Clásico se había quedado sin un “producto estrella” en su oferta comercial, lugar que en adelante tendrán los Gol/Voyage y, de paso, se refresca para sostenerle el paso a modelos de reciente aparición, como los Chevrolet Onix o Renault Sandero II, que junto con el Nissan March, son algunos de sus rivales directos en el mercado nacional.

Aunque la silueta no difiere mucho del modelo original (rediseñado en 2013), es evidente que se buscó aproximarlo a los modelos más recientes de la casa, sobre todo con el Golf, con cambios en el frontal y en la parte posterior que le otorgan una estampa más moderna. Nuestro auto de pruebas, con acabado Comfortline, se distingue por la presencia de faros antiniebla y unos rines de aleación de 15 pulgadas estilo ‘Marga’. Vale la pena resaltar que la parrilla frontal bajo el capó es falsa y realmente la toma de aire para el motor se ubica en el parachoques.

En cambio, de puertas para adentro si son notables las diferencias, pues el desfasado habitáculo de su antecesor ha sido completamente modificado, adoptando piezas y soluciones estéticas que ya son habituales en los modelos más recientes de la casa (de nuevo hay una fuerte familiaridad con el Golf). Aunque sigue siendo de aspecto sencillo, se nota el esmero por lograr unos acabados y empalmes más homogéneos, así predominen los plásticos duros de correcta manufactura, cuyas variaciones en las texturas transmiten mayor calidad visual.

A tono con lo intuitivo de sus comandos, el radio RCD320G se gestiona con facilidad, gracias a sus grandes botones y los múltiples puertos de conexión que tiene, junto con la posibilidad de sincronizar el celular vía Bluetooth. Por otro lado, la posición de manejo no es la mejor, pues ante la imposibilidad de regular el timón, hay que sacrificar la postura de los brazos o las piernas, aunque al final resultamos acostumbrándonos. Afortunadamente, los asientos son cómodos, a pesar de que sus cojines son muy planos.

Una sensación muy positiva nos deja la visibilidad en cualquier dirección, pues los puntos ciegos son mínimos y la rapidez para comprender las dimensiones y espacios facilita las maniobras usuales, como el parqueo en zonas comerciales o los cambios de carril. Lo único negativo es la tendencia continua de los vidrios a empañarse, que con la actual temporada de lluvias hace constante el uso del aire acondicionado para minimizar este efecto. 

El espacio interior, sin ser abundante, permite que por ejemplo, se puedan acomodar cuatro ocupantes de 1,80 metros de estatura, con el espacio justo para la cabeza y los hombros, aunque en general tampoco se tiene la sensación de ir “apretado”. A su vez, la capacidad del baúl es la esperada para un hatchback de este tipo (280 L) y su respaldo no está dividido, pero como en otros aspectos, el auto cumple correctamente para su segmento. 

A tono con las regulaciones que, según se ha anunciado, entrarán en vigencia en 2017, todas las versiones del Gol ya vienen con doble airbag frontal y frenos ABS, aunque aprovechando el facelift se habría podido mejorar la protección para el quinto ocupante e instalar anclajes para sillas infantiles. Por lo demás, el equipamiento es el adecuado para un auto de este segmento y precio, pese a la ausencia del computador a bordo.

Un aspecto en el que todavía no se aplican los refinamientos más recientes de la marca es en la parte mecánica, pues debajo de las modificaciones cosméticas sigue vigente el conocido Gol de toda la vida, acompañado por el motor EA827 de 1,6 litros y ocho válvulas, cuyos 99 caballos de potencia están gestionados por una caja mecánica MQ 200 de cinco cambios. Como en sus rivales directos, ante todo priman las soluciones simples que ofrezcan confiabilidad a largo plazo y cuya robustez ya está comprobada.

El conocido 1.6 resulta ser silencioso y progresivo, funcionando con suavidad y ofreciendo una buena respuesta a régimen bajo y medio, algo ideal para el transito urbano. Si bien las relaciones de caja son cortas, lo mejor será no dejarlo caer de las 2.000 rpm, aunque su empuje es más contundente entre los 2.500 y 4.000 giros. A partir de ese punto no hay mayor progreso en la aceleración, tornándose muy rumoroso. Como es normal en este tipo de carros, el motor gira a 3.000 rpm rodando a 110 km/h en quinta.

La caja resulta ser una gran aliada, pues además de tener caídas que no superan las 2.000 rpm entre cambios, el selector tiene un tacto muy agradable para tratarse de un auto de este perfil y permite insertar las marchas de forma precisa y sin esfuerzos. Si en ciudad podemos rodar la mayor parte del tiempo sin tener que reducir cambios con frecuencia, en carretera ofrece un desempeño correcto, pues el conjunto cumple para las pretensiones del auto, aunque si conviene llevarlo alegre de vueltas para efectuar sobrepasos o incorporarnos en un carril con tranquilidad.

Algo que siempre ha sido un sello del Gol es el equilibrio de la suspensión (con la típica puesta a punto de la marca), la cual exhibe una marcha tranquila y exenta de ruidos de rodadura notorios, aunque se torna algo “saltarina” sobre pavimentos muy rizados, sin convertirse en un auto nervioso. Quizá en ello influye el comportamiento del tren posterior, cuya amortiguación nos pareció un poco áspera y no absorbe con la misma facilidad del eje delantero las imperfecciones que presenta la vía, aunque sin restarle seguridad a su conducción.

También ayuda el tacto que ofrece la dirección hidráulica, que resulta ser amigable en entornos urbanos, pero es directa al trazar una curva rápida, dando como resultado agilidad en las maniobras. En esas circunstancias cumple, pero son evidentes las inclinaciones de la carrocería, ya que la suspensión tarda un poco en asentarse en los giros. De todas formas transmite mucha confianza detrás del timón y conduciéndolo dentro de sus límites lógicos, el Gol nos recompensará con un andar muy aplomado la mayor parte del tiempo.

Si bien el aislamiento acústico nos pareció correcto, nos dio la impresión que los ruidos aerodinámicos pueden ser muy notorios cuando se circula constantemente entre 100 y 110 km/h, llegando incluso a sentir algo de viento dentro de la cabina. A lo mejor, la ausencia de algunos cauchos aislantes también puede ser la causa de que el cierre de las puertas no nos transmitió la misma solidez que el resto del conjunto.

Tras recorrer 297 kilómetros de tramos de carretera por la sabana de Bogotá y más bien poco tráfico capitalino, el Gol nos arrojó un consumo promedio cercano a los 50 km/galón, siendo esta una de sus principales virtudes.

Para ser uno de esos autos cuya principal fortaleza es hacerlo todo bien, sin destacar particularmente en algún punto, el Gol cumple satisfactoriamente con los estándares actuales y Volkswagen también logró equilibrar la oferta en torno al precio y el equipamiento, convirtiéndolo finalmente en un modelo competitivo y un jugador clave dentro del segmento B local.

Es evidente que el tiempo no pasa en vano y este hatchback ya no es el referente regional que solía ser, pues sus competidores han logrado emular todas sus virtudes de alguna u otra manera. Si bien la actualización llega en un momento oportuno, apenas incorpora los cambios esperados en diseño y conectividad, temas donde estaba rezagado frente a la concurrencia. 

De todas formas, nos gustó el armado general del carro, con un claro intento de la marca por mejorar la calidad y los materiales del Gol, junto con el buen comportamiento dinámico que exhibió a lo largo de nuestro test drive, sin olvidar que una de sus cartas fuertes es y seguirá siendo el confiable conjunto mecánico.

Bloc de notas

-Nos llamó la atención la “luz” que queda entre el portón del baúl y el marco. Aunque no deja que se filtre el polvo o el agua al baúl, si es una fuente de ruidos aerodinámicos por encima de 100 km/h.

-Como sucede con otros autos brasileños, la llanta de repuesto no es del mismo tamaño de las demás, aunque sin ser una “tipo galleta”. En este caso su medida (175/70 R14) corresponde a la de la variante básica del Gol.

-A la usual presencia de botones “en blanco” del Gol, nos pareció curioso ver los tapones que ocultan los lugares donde se ubican las manivelas para subir y bajar los vidrios de forma manual y donde antes estaban colocados los seguros de las puertas.

-Los retrovisores laterales incluyen la útil función “Tilt Down”, la cual inclina las lunas hacia abajo cuando se engrana la reversa, a fin de advertir con mayor facilidad las líneas del suelo y los topes de los parqueaderos.

-El extintor está colocado en un soporte propio, bajo el asiento del conductor.

Llantas: Bridgestone Turanza ER30 en medida 195/55 R15