RUTA Y HOTELES TOTA

BORAdicto

Calamidades- POLARIZAdicto- Borradito- Phereirano
Mar 24, 2008
4,480
BUENAS QUISIERA IR A CONOCER PLAYA BLANCA EN TOTA, PERO SOLO CONOZCO LA CARRTERA HASTA SOGAMOSO Y QUISIERA SABER COMO ES EL RESTO DE LA RUTA Y TAMBIEN INFORMACION DE LOS HOTELES OJALA CON TARIFAS....
GRACIAS
JUAN CARLOS
 

rubengimo

Antiguo y Clásico
Abr 1, 2008
3,361
Revisa esto:

www.turiscolombia.andes.com/boyaca

Boyaca

Camino a Tota

por Masha Rojas
Recuento

Y ahí está Tota. La laguna se despliega como un abanico multicolor que escurre de sus montañas el verde, rojo y amarillo de los sembrados que asoman como centinelas custodiando ese blanco inmaculado de los poblados, y el azul profundo de este imponente Mar de Boyacá inmerso en tierras paramunas de hombres sudorosos, mujeres cobijadas con ponchos y enaguas, y una leyenda que relatan al dedillo los pequeños de mejillas coloradas y pies de acero.

Cinco horas separan ese remanso de paz de Bogotá. Cinco horas que dejan atrás lenta y plácidamente, esa gigantesca mole de cemento que alberga más de siete millones de personas, un endemoniado tráfico y edificios que brotan como hongos por doquier, para dar paso a uno de los escenarios más naturales y pacíficos del país. Un paisaje digno de tarjeta postal.

El trayecto comienza en la autopista Norte (por la ruta que también lleva al departamento de Santander). Poco a poco se abren paso los interminables cultivos de flores, la represa del Sisga y una hilera de pueblos de los que se asoman, casi que por rigurosa norma, sus pobladores ofreciendo sus viandas y su sonrisa generosa que se extiende como un bostezo, siempre dispuesta a hacer de cada viajero, un amigo.

A menos de dos horas de recorrido se encuentra el límite que separa a Cundinamarca de Boyacá. La primera gran sorpresa y, quizá la más ceremonial de todas, está una media hora más adelante y se encuentra plagada de historias y leyendas que relatan con sapiencia los pobladores que viven a su alrededor y los guías que allí permanecen. Es el puente de Boyacá que emerge por entre las montañas, custodiado por unos cuan tos soldados del batallón Colombia, que tienen la misión de mantener en pie este templo sagrado del ayer.

Veinte minutos más adelante se llega a la capital del departamento. Fría y poco agraciada por fuera, a Tunja hay que conocerla por dentro para descubrir los tesoros arquitectónicos y religiosos que alberga como la plaza Real, la Catedral de la plaza Bolívar o la iglesia de San Ignacio, entre muchos otras construcciones que heredaron de la Colonia su historia e hidalguía.

La ruta conduce ahora a Paipa, unos cuarenta minutos más adelante. La ciudad es conocida por sus modernos complejos turísticos, un inmenso lago, las piscinas termales, los tratamientos de spa con lodoterapia incluida, el concurso de bandas y las deliciosas almojábanas con masato que sus mujeres preparan con recetas de antaño.

Desde este punto se pueden tomar dos rutas que conectan con Tota. La una, lo lleva directamente vía Duitama y Sogamoso en un trayecto de hora y media. La otra alternativa ofrece la posibilidad de conocer más pueblos con rancias tradiciones, como el Pantano de Vargas, a ocho kilómetros de Paipa. Allí se encuentra el monumento de Los Caballos de Rondón, en honor a los héroes de la batalla de Boyacá, diseñado por el maestro Rodrigo Arenas Betancourt en 1969. Aunque este poblado ofrece pocas alternativas turísticas, hay que preguntar por sus quesos que por suerte venden en las tiendas que enmarcan la plaza a muy buenos precios.

Del Pantano a Tibasosa hay sólo 20 minutos de distancia, por una carretera en buen estado. Contrario a lo que se dice en la región, Tibasosa no es sólo mujeres, pese a que se les conoce por su temperamento y porque ellas han estado al frente del pueblo por generaciones. Tibasosa también es arquitectura colonial (hay que ver las casas con portones, ventanales y balcones en donde los osados galanes conquistan a las Julietas contemporáneas), una hermosa plaza principal atiborrada de buganviles y magnolias, calles simétricas y el dulce encanto de la freijoa, que se vende en forma de postres, sabajón o, simplemente, en jugos.

El poblado se encuentra en pleno valle de Sugamuxi invadido de leyendas indígenas que se extienden, por supuesto, a Sogamoso, diez kilómetros adelante. También conocida como la Capital del Sol, con sus 200 mil habitantes, esta es una de las ciudades más prósperas del departamento y uno de los epicentros comerciales de la región.

Por la senda de Tota

En Sogamoso se encuentra el desvío que lleva directamente a la laguna y su zona hotelera. Son treinta minutos que conectan con Aquitania, el pueblo más cercano a la laguna, por una carretera que va siempre en ascenso. Pero la gracia de Tota está en darle la vuelta completa en un trayecto de aproximadamente tres horas.

La vuelta a la laguna se inicia desde Sogamoso por una carretera en buen estado, con infinidad de hatos, casaquintas y un sinnúmero de restaurantes de fin de semana. A menos de 15 kilómetros aparece el centenario pueblo de Firavitoba, con su basílica de Las Nieves que combina el estilo barroco, románico y gótico. De allí a Iza, el pueblo hasta donde llega la carretera pavimentada, hay unos cinco minutos.

Iza semeja un pueblo andaluz, blanco como la cal, con portones y ventanales en madera pintados de verde y con una plaza principal que recibe los domingos a los viajeros de la zona para ofrecerles sus artesanales ruanas y cobijas, así como con sus delicias típicas hechas a base de leche y otras tantos inventos que sus mujeres preparan en fogones centenarios. O, también, sus famosas termales del Batán, en lo alto de una montaña desde donde se tiene una de las mejores vistas panorámicas del departamento.

A los pocos minutos se comienza a explayar este maravilloso Mar de Boyacá que se encuentra a una altura de 3.015 metros sobre el nivel del mar, con sus 12 kilómetros de largo por cinco de ancho y varios metros de profundidad. Si está de suerte (los meses de diciembre a febrero son la mejor época para visitarla) encontrará un despejado paisaje -pocas veces supera los once grados centígrados- adornado con casas en bahareque, algunas abandonadas y otras tantas habita das, sembrados de papa, habas, cebollas y envidia, una flor de color amarillento.

Tras cuarenta minutos de recorrido se llega a Cuítiva, una población de no más de dos mil habitantes, de la que sobresale su iglesia, una verdadera reliquia colonial. Viene luego el pueblo de Tota, una hora más tarde, con su iglesia y su gente dedicada a la agricultura. Y como cualquier mar que se respete, el de Boyacá tiene su playa que dista veinte minutos de este municipio.

Se trata de Playa Blanca, un maravilloso pedazo de arena nívea, ubicado en el extremo sur del lago que cuenta con un restauran te, zona de camping y las aguas menos frías ' de la zona.

Este sitio es ideal para echar a andar la imaginación y navegar en el tiempo recordando la leyenda que sobre Tota se ha contado por generaciones. Esa que hace referencia a unos dioses de la naturaleza que le encomendaron una múcura llena de agua a una familia indígena, con el fin de que la vertieran en un lugar en donde se formara un lago. Cuando arrimaron a lo que hoy es la laguna, los hijos de la pareja regaron por equivocación el agua ocasionando un cataclismo que transformó el paisaje y los dejó sepultados, haciendo de ellos islas y penínsulas que hoy son puntos de interés turístico. De todos ellos, sin embargo, el más conocido y concurrido es el islote de la Custodia, donde hay un sagrario del Señor de los Milagros.

A Aquitania, el pueblo más cercano al lago y el más importante de la zona, se llega quince minutos después (desde ahí la carretera vuelve a ser pavimentada). Allí hay que hacer un alto para conocer la Basílica Menor del Señor de Los Milagros, los cultivos de cebolla v los restaurantes donde se ofrecen los platos típicos de la región: la famosa trucha arcoiris preparada en todas sus formas.

Desde este lugar se emprende la ruta del retorno que incluye, además, una panorámica de los seis hoteles que bordean la zona con cerca de 200 habitaciones disponibles (el Pozo Azul es el más antiguo y tradicional), en donde una noche puede costar desde 40 hasta 180 mil pesos. Pero eso no es problema cuando se llega a este sitio que parece extraído del mismísimo paraíso.

Tomado de la Revista Avianca No. 235, 1998
 

jimmycifuentes

Antiguo y Clásico
Ene 6, 2011
802
El Domingo pasado salí para Tota con la idea de parar en varias partes y más o menos así fue el recorrido:

Domingo

5:50 am: Salida desde el sur occidente de Bogotá.
6:30 am: Llegada a Peaje Andes
7:40 am: Llegada a VentaQuemada parada obligatoria para aprovisionarme de arepas.
7:50 am: Llegada al Puente de Boyacá, parada para las fotos y que los niños conocieran el sector.
8:50 am: Continuamos nuestro recorrido, decidimos no ingresar a tunja y continuar por la variante.
9:45 am: Llegada a Paipa, parada para desayunar.
10:55 am: Ingreso a las termales de Paipa, de hecho ingreso al parqueadero porque para las termales fue como a las 11:30 am con la fila tan tremenda que había.
1:45 pm: Salida hacia el Pantano de Vargas.
2:00 pm: Llegada al Pantano de Vargas, que monumento tan bacano, parada obligatoria para conocer y tomar fotos.
2:50 pm: Continuamos nuestro recorrido, decidimos tomar la ruta para Firavitoba la cual esta en algunas partes en regular estado pero así mismo tiene pedazos recién pavimentados, digamos que es como 50/50 entre destapada y terminada.
3:30 pm: Llegada a Fitavitoba, no habían más de 20 personas en las calles del pueblo, restaurantes y tiendas cerradas. Creo que todos estaban de vacaciones :D. Continuamos nuestro camino pero no seguimos directamente hacia Tota. Desviamos un poco para ir al pueblo natal de mi Mamá.
4:10 pm: Llegada a Pesca Boyaca (Pueblo natal de mi Mamá ;) ). Casualmente y sin conocer noticia previa alguna llegamos en la fecha del 5º festival del retorno Pescano, así que el pueblo estaba repleto, con dos tarimas en el parque central, comida, bebida y gente a la lata, nos quedamos allí para disfrutar de las fiestas y poder descansar un poco por la noche.

Lunes

8:00 am: Salida para Tota, retomamos la vía hacía Iza, Cuitiva y Playa Blanca.
8:50 am: Paramos en Cuitiva, el pueblo estaba literalmente desierto pero es muy muy bonito, fotos, una gaseosa y continuamos por la vía hacia playa blanca.
9:30 am: Llegada a Playa Blanca, es un lugar indescriptible, sencillamente hermoso, todos a quitarnos los zapatos y sentir la arena en nuestros pies, meter un poco los pies al agua, aunque eso si el agua es helada, helada, helada... ;) pero había gente que literalmente estaba nadando en la orilla. Allí fotos y paseo en lancha alrededor de la laguna. También para los que quieran hay restaurante, posibilidad de alquilar motos de agua, cancha de micro en la arena, zona de camping y más.
11:30 am: Recorrido en auto hacia Aquitania, en este recorrido se puede observar la laguna en todo su esplendor, es inmensa y sencillamente maravillosa, de ahí continuamos hacia Sogamoso.
12:45 pm: Llegada a Sogamoso, parada obligatoria para ir al baño y para preguntar hacia donde carajos quedaba Bogotá porque yo ya no tenia ni idea :p.
2:00 pm: Llegada a Ventaquemada, parada para almorzar y nuevamente aprovisionarme de arepas y almojabanas.
3:15 pm: Llegada a la entrada de Tocancipa, no se que paso pero duramos en un trancón al mejor estilo Bogotá como de 40 minutos.
4:50 pm: Llegada a Bogotá.
5:50 pm: Llegada a mi casita :) .

En general la ruta esta en excelentes condiciones, de Tunja a Sogamoso la vía es envidiable, muy poco tráfico, creo que todo mundo se fue a San Pedro en el espinal :D, esperemos que no me hayan tomado ninguna foto multa pues hubo pedazos en donde se me fue la mano con la velocidad, depronto fruto de ver esa maravillosa vía sin un solo carro mas que el nuestro a cientos de metros.

Me gaste en total aprox 9.5 galones de extra en todo el trayecto un total de 556 km recorridos.

Fin de la bitácora. :)
 

Alcaravan04

Antiguo y Clásico
Oct 4, 2010
1,895
Pues quienes conocen hasta Sogamoso no tienen pérdida, en esa ciudad preguntar por la salida a Yopal o para la laguna o Aquitania como quieran, estuve por allá en las vacaciones de diciembre y me parece algo que todos los colombianos deberían conocer, la via esta en buenas condiciones, es algo angosta pero el pavimento esta muy bien, sobre todo despues del desvío de la carretera a los llanos.
Hay diferentes ofertas en hoteles, incluso los señores de la cadena Decameron ya tienen convenios con varios de los pequeños hoteles al lado de la laguna, eso lo pueden negociar directamente con la cadena desde donde se encuentren.
En el parque principal de Aquitania hay un pequeño hotel a precios comodos, me quede una noche ahi y es aseado y bien mantenido, pero recomiendo unas cabañas que hay cerca a la playa blanca, no recuerdo el nombre, pase una noche allí, excelente, tienen una habitacion con chimenea y el acceso es relativamente facil, por alguna razon no encuentro el telefono, pero pueden llegar hasta la playa caminar un poco y las encuentran o por la vía despues del acceso a la playa, la siguiente entrada... es bien empinada, pero tiene concreto y adoquines, sin problema.
Recomendado... las prepaciones de trucha, muy buenas en todas las partes en que comí me parecio buena, eso y un buen sauvignon blanc (mejor llevarlo), pagan el paseito.
Lo unico que no me permitió quedarme mas dias por allá fue que mis pequeños hijos calentanos sufrieron de mal de altura, y tocó regresar.
Buen viaje