“Cero y van dos”Última Actualización: 03/04/2017

El MinTransporte aplazó la entrada en vigencia de la resolución 3752 de 2015, permitiendo que hasta diciembre de 2017 se puedan vender vehículos sin airbags ni ABS en el país. Esperemos que ahora sí sea una fecha definitiva.

Por: Santiago Álvarez (@santi_al91)

Hace casi dos años, la opinión pública, los medios de comunicación y varios representantes de la industria automotriz local celebramos con entusiasmo la expedición de la resolución 3752 del Ministerio de Transporte, la cual exigía la presencia obligatoria de doble airbag frontal, frenos ABS, apoyacabezas en todas las plazas y cinturones de seguridad de tres puntos para todos los pasajeros en los autos ‘cero kilómetros’ que se comercializarían en Colombia a partir del 1 de enero de 2017.

Dicha norma no solo colocó a Colombia a la par de otros países regionales que ya exigen estos dispositivos de seguridad en sus vehículos, sino que también dio un espaldarazo local a la labor que realizan Latin NCAP y otros organismos independientes, al tiempo que reconoció el esfuerzo que ya venían realizando varios fabricantes al ofrecer modelos con un equipamiento de seguridad muy similar al de los autos del primer mundo desde hace varios años. A ello se suma que ya no es inusual ver compradores indagando acerca de airbags y asistentes de manejo en los concesionarios, aunque en ocasiones obtengan respuestas imprudentes e irresponsables de algunos asesores comerciales.

Como suele ser usual en estos procesos de adaptación a nuevas regulaciones, el gobierno decidió extender el plazo para el 30 de abril de 2017, debido a que varias marcas no lograron cumplir con lo estipulado anteriormente por la resolución. A menos de un mes hábil para la entrada en vigor de la normativa, el Gobierno Nacional volvió a ceder y modificó la fecha antes dictada por el Ministerio, pues varios sectores de la industria expusieron motivos como la disminución en ventas que se ha venido registrando en los últimos años o la presencia de un elevado stock de productos que no incorporan dichos elementos.

Es por ello que el Ministerio de Transporte, expidió la circular 4621 del 31 de marzo de 2017, en la que alarga hasta el 31 de diciembre de 2017 la entrada en vigencia de la resolución 3752. Así, quedó autorizada la comercialización de los vehículos nacionalizados o ensamblados en Colombia antes del 31 de diciembre de 2016 que todavía están en inventario y que no se pudieron vender antes de la fecha estipulada anteriormente, con el fin de darles la oportunidad de ingresar al parque automotor local en lo que resta del año.

De paso, la circular también aclara que dicho beneficio solo aplica para los vehículos que antes de finalizar el 2016 no cumplían con las exigencias de seguridad y no será posible extenderlo a modelos que se hayan importado o producido en fechas posteriores. Con ello algunas marcas se ven favorecidas para salir de stocks acumulados sin tanta prisa, pero también se impide por completo la llegada al país de más vehículos sin airbags y ABS.

Desde esta redacción, lamentamos la postura asumida por el gobierno nacional, pues no solo sigue aplazando la obligatoriedad de una medida que favorece a los consumidores, sino que también desconoce los esfuerzos realizados por algunas marcas para cumplir dichas disposiciones en el plazo estipulado inicialmente. Pese a ello, creemos que es loable reconocer a aquellos fabricantes que asumieron la tarea de empezar el 2017 ofreciendo vehículos que ya cumplen con los estándares mínimos o que van más allá de las exigencias locales.

Por lo pronto queremos invitar a todos los consumidores a tomar una posición exigente en este proceso y verificar que su próximo ‘cero kilómetros’ cuente al menos con los dispositivos de seguridad que ya estipula la ley, asumiendo con objetividad la compra de su vehículo. Pagar unos millones de más en seguridad es una inversión que no será tangencial al momento de apreciar un auto en un concesionario, pero probablemente será palpable ante cualquier eventualidad en la vía y marque la diferencia entre un leve percance o un accidente con graves consecuencias.