Prueba: BMW 530i / Mercedes-Benz E200

 

 

Tras conducir estas berlinas ejecutivas durante una corta jornada, confirmamos los avances experimentados en cada modelo y las diferencias que los separaran de sus antecesores.

Texto y fotos: Santiago Álvarez (@santi_al91).

Primer contacto con estos sedanes

Ficha Técnica

BMW Serie 5
Mercedes-Benz Clase E

Aunque el segmento premium local está dominado por los SUV, los tradicionales sedanes siguen siendo un pilar importante para compañías como BMW y Mercedes-Benz, pues su constante evolución da continuidad a un linaje que se remonta a varias décadas. A su vez, no sobra recordar que los Serie 5 y Clase E son referentes entre las berlinas ejecutivas por múltiples factores. Si bien no los tuvimos a nuestra disposición de forma simultánea, dio la casualidad de que los condujimos por la misma ruta, recorriendo los alrededores de Bogotá con algunas semanas de diferencia.

     

Dada la disparidad en la configuración de cada unidad (un 530i Premium y un E 200 Avantgarde), no era sensato establecer una comparativa directa (que de todas formas fue inevitable en algunos aspectos), así que nuestra atención se centró en percibir las diferencias más marcadas entre ambos, aunque hay aspectos comunes, como unas soluciones estéticas buscan acercarlos a sus hermanos mayores (tanto en el exterior como en el interior), al tiempo que las dimensiones generales aumentaron y se buscó configurar interiores más amplios, en los que la calidad de acabados es excelsa.

Si bien el 530i (G30) es cómodo e incluso notamos un mayor aislamiento acústico, el E 200 (W213) tiene una ligera ventaja en términos de confort, pues se percibe algo más espacioso en todas las direcciones, además que en la banca posterior se puede asumir una postura más relajada por cuenta de un respaldo más inclinado. A criterio de este servidor, la posición de manejo del ejemplar bávaro es inmejorable, aunque se extraña el ajuste lumbar que si viene incluido en el Mercedes-Benz.

     

Sin embargo, no podemos pasar por alto la notable simpleza de la cabina del E 200, pues la sencilla instrumentación análoga y la básica pantalla multifunción pierden cualquier protagonismo ante lo que ofrece el cuadro de instrumentos “Black Panel” del 530i y su pantalla central con superficie táctil. En términos de conectividad, también preferimos la interfaz y facilidad de uso del sistema Professional de BMW, muy superior al Audio 20 del Mercedes-Benz.

Detrás del timón es notable que el BMW ahora exhibe una suspensión que filtra mejor las irregularidades (atrás queda la rigidez del F10) y el Mercedes-Benz se percibe más ágil en zonas sinuosas que el anterior W212, a costa de ceder un poco en características como el tacto deportivo del Serie 5 o la sedosa calidad de marcha del Clase E, pues el de Múnich tiene una dirección menos comunicativa y el de Stuttgart una calibración menos lograda del tren de rodaje. De todas formas, ambos se mantienen a la altura de la reputación que les precede.

     

En términos de desempeño, la fórmula de motor dos litros con turbo (ahora el nuevo B48B20 de 252 hp) y caja automática de ocho cambios del 530i sigue siendo objeto de todos nuestros elogios. Por su parte, el E 200 se las arregla para brindar un desempeño competente con su impulsor turbo M274DE20AL de dos litros y 181 hp, que aunque no es muy contundente, se mantiene en el rango óptimo de giro gracias al acertado escalonamiento de la caja 9G-Tronic de nueve marchas, bastante suave en su operación. Resulta satisfactorio en carretera y cualquier maniobra se podrá hacer sin problemas, pero simplemente el BMW es más divertido en ese apartado.

En conjunto, la oferta del BMW puede parecer más balanceada en todo sentido, sabiendo que ambos tienen un precio de venta muy similar y que el nuevo Serie 5 poco tiene que envidiarle a un Serie 7. Eso sí, del Mercedes-Benz nos gusta su comportamiento dinámico general y el espacio interior, pero si la marca se arriesga con una motorización que lo distancie más del Clase C (quizá un E 250) y un equipamiento más abundante, mejoraría aún más las virtudes de este brillante sedán. A fin de cuentas, todos esos contrastes que mencionamos son los que pueden determinar el decantarse por uno u otro modelo, que se reafirman como lo mejor de su segmento.

Bloc de notas

-El BMW 530i Premium lo condujimos durante su evento de lanzamiento, mientras que el Mercedes-Benz E 200 Avantgarde nos lo cedieron para desplazarnos hasta el lugar donde se realizó un evento de la marca, a las afueras de Bogotá.

-El interior del 530i contaba con tapicería Leatherette negra y molduras en negro brillante intenso con acentos en cromo perlado, mientras que el E 200 equipaba tapizados de símil cuero/microfibra e insertos en aluminio.

-El E 200 trae de serie el asistente de parqueo semiautónomo, mientras que en el 530i esta opción tiene un sobrecosto, aunque los sensores de estacionamiento en ambos extremos y la cámara de reversa vienen de serie.

-Ambos autos equipaban diodos LED para las principales funciones de iluminación frontal y posterior.