Prueba: Citroën C3 1,6 VTi Mec.

Tras recibir un leve rediseño y algunos cambios en su configuración para el mercado nacional, decidimos evaluar la nueva versión de entrada de este subcompacto francés.

Texto y fotos: Santiago Álvarez (@santi_al91).

Chico moderno

Nuestra calificación de este vehículo

4

Ficha Técnica

Citroën C3

Sin ser un modelo de gran volumen, el C3 fue durante muchos años el escalón de acceso al portafolio de Citroën en la escena nacional. Ahora que tal labor fue designada al menos vistoso C-Elysée, el representante local aprovecha el lavado de cara efectuado por la casa matriz, para modificar la configuración de los C3 que se ofrecen en el país y ordenar su oferta en torno a dos niveles de acabado que comparten el motor 1,6 VTi.

En su segunda entrega (introducida en 2010 y rediseñada en 2013), presentó un avance notable en calidad de ejecución respecto a su antecesor. La firma gala conservó los llamativos trazos redondeados de la anterior carrocería pero sus diseñadores lograron una estampa más refinada e incorporaron mejoras claves en la oferta mecánica y tecnológica del “caballito de batalla” de Citroën en el segmento B.  

Sus características lo posicionan en una franja de precios donde convergen propuestas de enfoque u origen similares, la cuales forman un subsegmento propio, debido a que son más costosos que los hatchbacks de las marcas más populares, pero no alcanzan el estatus premium de los modelos desarrollados por otros fabricantes de mayor alcurnia.

Estilo francés

Nuestra unidad de pruebas correspondió al acabado Seduction, el cual toma el lugar de la versión 1,4 SX. Los rines de 16 pulgadas o las luces diurnas LED llaman la atención, pero el protagonismo recae en el parabrisas panorámico Zenith, cuya gran superficie vidriada (de 1,35 metros de largo) se extiende prácticamente hasta la mitad del techo. Esta solución estética que acristala el habitáculo, aporta mejoras notables en iluminación interna y visibilidad externa. Cuenta con una persiana deslizante que regula la entrada de luz y su parte superior fue oscurecida para que el sol no sea molesto en el interior, dejando en evidencia un delgado conducto que recoge los cables de los sensores de luz y lluvia, el cual va decorado con una tira de diodos LED, que se encienden al activar los faros delanteros.

La presentación general de todo el habitáculo es agradable, pues es casi idéntica a la del DS3 y comparten la disposición de todos sus mandos, incluyendo los controles del climatizador automático de una zona y el aplique de color sobre el tablero, en este caso en un acabado metalizado que aporta sobriedad. Aun así, los parasoles y la tapa de la guantera lucen demasiado sencillos en una cabina que, visualmente, nos parece muy atractiva.

Como es de esperar, el nivel de los acabados y el encastre de las piezas está mejor logrado que en los C-Elysée o C3 Aircross que hemos probado antes, sin mucho que envidiarle a modelos similares de origen europeo. Plásticos blandos en diversas áreas y botones de tacto suave conviven junto a algunas piezas de plástico duro en zonas visibles, como la parte inferior del tablero y los cubrepuertas o los rieles de la persiana del parabrisas Zenith. 

La posición de manejo se ubica más abajo que en el anterior C3, perdiendo parte de esa sensación de estar a bordo de un monovolumen y mejorando su visibilidad sobre el cuadro de instrumentos, que incluye un indicador de cambio de velocidad para favorecer los consumos. Aunque no hay sorpresas en la colocación y funcionamiento de los mandos (muchos de ellos compartidos con otros autos de PSA), nos gustó la posición elevada de los elevavidrios delanteros, algo que facilita su uso y permite apoyarse en el descansabrazos de la puerta sin correr el riesgo de activarlos por error. El display de la consola central permite visualizar las funciones del equipo de audio y el computador a bordo. 

Los espejos ofrecen un amplio ángulo de visión, aunque quienes no sean tan hábiles para parquear o retrodecer pueden echar en falta la colocación de unos sensores de reversa. La visibilidad es suficiente en todos los costados y es fácil intuir sus proporciones externas, pero se debe tener cuidado con los retrovisores externos en sitios estrechos, pues son bastante voluminosos.

Los asientos delanteros son cómodos para viajes largos y ofrecen buena sujeción lateral, incluso resultan confortables para personas de contextura ancha y el conductor tiene la posibilidad de regular la altura de la butaca. Por su parte, la columna se puede ajustar en altura y profundidad, lo cual permite obtener una postura de manejo donde los brazos no estén tan estirados, pues los pedales son bastante cercanos. El timón es cómodo y su tacto es más agradable que en el sedán low-cost de Citroën.   

Atrás, encontramos una banca mullida que acepta dos ocupantes con suficiente comodidad, pese a que el espacio para cabeza y piernas no es abundante y está sujeto a la posición de los espaldares delanteros, los cuales fueron contorneados para dar mayor cabida a las rodillas. Las formas del piso (y la altura de las butacas) permiten introducir los pies bajo los asientos frontales, disminuyendo el cansancio en recorridos largos. Si bien dos niños no tendrán problemas para acomodarse, dos adultos de estatura superior a 1,75 metros fácilmente rozarán el techo con la cabeza e irán con las piernas demasiado erguidas.

Sin que abunden en la cabina, este hatchback cuenta con espacios suficientes para vaciar los bolsillos, pues dispone de dos cavidades frente a la palanca de cambios, que sirven para almacenar documentos, monedas o un celular. Entre los asientos también queda un espacio formado por el recubrimiento plástico que rodea al freno de mano y es útil cuando se conecta algún dispositivo auxiliar. La guantera es profunda y está refrigerada. Atras hay una pequeña consola central (con portaobjetos y portavasos), que complementan a los bolsillos en los respaldos de los asientos. Las carteras de las puertas son amplias (sobre todo las delanteras) y, según la marca, tienen la doble función de ser portaobjetos o portabotellas. Ninguno de los espacios mencionados antes tiene un fondo de caucho o algún material aislante que minimice los ruidos.

Según nuestras impresiones, el espacio interior del C3 es similar a la de un Peugeot 208, pero se muestra en desventaja frente a un Škoda Fabia, que resulta ser más amplio y confortable en la parte posterior, aunque no se percibe tan estrecho en esta área como un Ford Fiesta hatchback, gracias a un ancho superior. Su baúl tiene una capacidad de 300 litros, de los más grandes de su segmento. Por la forma del portón, la boca de carga puede parecer alta, como en otros autos similares. El respaldo se puede reclinar y cuenta con una bandeja cubreobjetos.

La dotación de equipo es adecuada, teniendo en cuenta sus pretensiones. Cuenta con varios dispositivos de seguridad como anclajes ISOFIX, cuatro airbags (dos frontales y dos laterales), faros antiniebla y frenos ABS, pero nuestro modelo de pruebas no tenía control de estabilidad. El precio también justificaría la colocación de elevavidrios eléctricos en las puertas traseras. 

Predecible y seguro

Dado que el C3 está construido sobre la plataforma PF1 de PSA y comparte diversos componentes estructurales con otros subcompactos del consorcio, podemos esperar un manejo suave y reacciones nobles del chasís. En referencia a otros productos del consorcio francés que hemos conducido, tenemos la impresión que este hatchback posee un andar más refinado que el del C-Elysée y ofrece mayor confort con respecto a un Peugeot 208.

Su suspensión, calibrada para una marcha cómoda, es un punto más blanda que en su primo de Peugeot y absorbe los usuales baches de la malla vial capitalina sin problemas, mostrando una altura sobre el piso adecuada para sortear policías acostados. De todas formas, no sobra tener precaución en las rampas de los parqueaderos, pues el parachoques delantero puede rasparse en aquellas con mayor grado de inclinación.

Tanto en autopistas, como en caminos en mal estado, se desenvuelve muy bien, aunque notamos que el tren trasero transmite cierta sequedad cuando la superficie es irregular. En general, el comportamiento dinámico es muy neutro debido a que el chasis muestra un buen agarre y ofrece seguridad en todas sus reacciones. Pese a que se inclina en los giros, cruza sin problemas y la estabilidad nunca se ve comprometida. 

Una dirección de asistencia eléctrica, que se percibe algo aislada, es lo suficientemente firme para guiar al C3 de manera precisa y ágil. Como en sus rivales, no resulta ser muy directa, con tres vueltas entre topes, pero compensa con una eficacia notable en el entorno urbano, pues su suavidad lo hace dócil para maniobras en espacios reducidos.

En detenciones contundentes tiende a inclinar la trompa más de la cuenta y el esquema de frenos, con cuatro discos, lo detiene sin reproches. El ABS no es intrusivo pero su accionamiento se siente más de la cuenta bajo el pedal, cuya posición hace que tome algo de tiempo obtener una correcta modulación del mismo.

Este modelo usa el conocido motor 1,6 VTi de 120 hp, en lugar del anterior 1,4L TU3 de 75 hp (herencia del Saxo). La planta de poder tiene un funcionamiento muy elástico, es silenciosa a bajo régimen y se mostró más enérgica que en un MINI Cooper R56, pues se desenvuelve bien en el rango medio del tacómetro y es efectiva desde 1.500 rpm. Sin embargo, conserva esa característica de ofrecer una respuesta notable a altas revoluciones.

Va unido a una caja mecánica de cinco velocidades, cuyo escalonamiento no es largo, pues le permite al C3 progresar de manera efectiva, aunque en ocasiones percibimos una pérdida de empuje al cambiar de segunda a tercera. El selector tiene ese tacto esponjoso que es típico en los modelos de PSA y tiende a ser ruidoso cuando se acciona. Aunque suave de operar, resulta algo impreciso por sus largos recorridos.

El indicador del tablero siempre buscará el cambio más largo posible y generalmente se activa a las 2.000 rpm. Siguiendo esta recomendación, la respuesta no es muy ágil en ciudad pero en vías planas favorece los consumos. Nos hubiera gustado una sexta velocidad que permita rodar con mayor tranquilidad en autopistas a ritmos constantes, pues el régimen de giro en quinta (3.500 rpm a 120 km/h) es elevado. 

La insonorización es uno de los puntos fuertes de este modelo, ya que la planta motriz no se manifiesta mientras no sobrepasemos las 4.000 rpm y el aislamiento general está muy bien logrado, pues solo a velocidades superiores de 130 km/h se empiezan a sentir leves ruidos aerodinámicos o de rodadura. Tampoco percibimos vibraciones o asperezas del camino que autos de mayor tamaño o precio suelen transmitir a la cabina, que se torna calurosa con los vidrios arriba o con la persiana del parabrisas oculta, pero el aire acondicionado enfría rápidamente el habitáculo. Si la luz del sol es muy intensa, conviene ajustar la persiana del parabrisas a una posición deseada, pues al no contar con un filtro que lo oscurezca, resulta molesta para los ocupantes.  

Tras un recorrido de prueba de 376 kilómetros, el consumo promedio fue de 43 kilómetros por galón (según los datos del computador a bordo), cifra promedio respecto a modelos similares. La ruta incluyó el denso tráfico de Bogotá en horas pico, autopistas y carreteras montañosas del departamento de Cundinamarca. Hay que anotar que vimos picos de 36,7 km/g en ciudad y 59,1 km/g en autopista, rodando a una velocidad constante de 110 km/h.

Otro mundo

Puesto en un segmento donde los subcompactos de origen de europeo se encuentran con una nutrida oferta de sedanes compactos y pequeñas camionetas familiares, el Citroën C3 puede ser visto como una alternativa de capricho, aunque para la marca ese papel esté destinado al más estilizado e irreverente DS3.

Detalles como un espacio posterior bastante justo o algunos acabados mejorables en el interior no se pueden pasar por alto, pero tampoco opacan el elevado nivel de aislamiento de su cabina, su buen comportamiento dinámico y un adecuado desempeño del conjunto mecánico, virtudes que se unen para lograr una calidad de marcha muy satisfactoria. 

El resultado de una amalgama, formada por desarrollos tecnológicos comprobados y soluciones estéticas llamativas, es un conjunto relativamente sofisticado, elemental en algunos aspectos, pero con ese toque fashion que confieren los autos franceses, cuyo carácter diferenciador no pasa desapercibido y es convincente detrás del volante.

Bloc de notas

-La porción de los faros traseros que está sobre el portón del baúl es reflectiva y no cuenta con luz en su interior. 

-Un detalle curioso (foto) es la acertada instalación de los micrófonos de la conexión Bluetooth. Se encuentran completamente integrados a los parales delanteros del C3.

-Los compartimientos de la consola central cuentan con una tenue luz LED que permite ubicarlos con facilidad en la oscuridad. La guantera también está iluminada.

-La presencia del parabrisas Zenith hace que el C3 no cuente con detalles de conveniencia como espejos o luz de cortesía en sus parasoles, que solo se desplazan hacia adelante.

-Por el mecanismo de la persiana del parabrisas, la iluminación de la zona delantera de la cabina corre por cuenta de dos focos de lectura sobre los marcos de las puertas, mientras que atrás tiene un plafón central, casi al borde del portón posterior.

-Debido al tamaño del panorámico, fue necesario colocar refuerzos adicionales en el paral central para mejorar la rigidez del conjunto, lo que impide regular la altura de los cinturones delanteros. Tampoco hay asideros para ningún pasajero.

-Nos sorprendió encontrar que elementos como el radio, la palanca de cambios o los mandos detrás del timón para gestionar el control de crucero y el equipo de audio son idénticos a los empleados por varios modelos de PSA de hace cinco o diez años.

-Pese a que no fue complicado conectar vía Bluetooth un smartphone (Sony Xperia) al equipo de audio, durante la prueba únicamente pudimos reproducir música, pues tras varios intentos fue imposible realizar o contestar llamadas.

Llantas: Michelin Energy Saver en medida 195/55 R16.