Prueba: Kia Cerato Pro Sport

La nueva generación del compacto de Kia llega precedida por la buena reputación que cosechó su antecesor. Probamos la versión hatchback con caja mecánica. 

Texto y fotos: Juan Sebastián Jaime Pardo.

Avance acelerado

Nuestra calificación de este vehículo

3.5

Ficha Técnica

Kia Cerato Pro

A esta altura el nombre ya produce recordación, por lo general lo asociada con el sedán que ha tenido una progresión impresionante a niveles estéticos y mecánicos. La marca hizo una apuesta fuerte al contratar a Peter Schreyer como su diseñador principal. Afortunadamente esta apuesta también implicó un avance significativo en el funcionamiento de uno de los productos principales del fabricante coreano.

Desde el Cerato Ciclón, Kia ha demostrado que sabe construir este tipo de autos. Tanto así que sus niveles de confiabilidad en mercados más exigentes le ha valido una excelente reputación. La generación inmediatamente anterior a esta se hizo fama por ser rendidora, cumplía en todos los sentidos. Sobre esa plataforma luego se lanzó la versión hatchback, que ahora viene con nombre de deportivo: Cerato Pro Sport.

Elegancia de bengala

Para el exterior se revisitó la versión pasada, actualizándose a la tendencia actual de la marca sin grandes modificaciones. Las luces delanteras tienden a crecer un poco y la parrilla ya no tiene líneas horizontales, sino un panal. De igual manera las luces de freno ya tienen unas formas un poco más elaboradas, con curvas que juegan con el diseño de la carrocería.

Sin embargo, no es en el exterior la actualización más elaborada. Al subirnos, el interior da el aspecto de un espacio agradable. Los plásticos son duros, pero todo está tan bien diseñado que no se siente un como un carro barato. El tablero tiene formas que están bien elaboradas y dan una sensación de dinámica. 

Aunque las perillas no tienen un gran tacto, todo está hecho de una manera tan precisa, que logra dar la impresión de estar a bordo de un carro mucho más costoso. Creemos que la imitación en fibra de carbono alrededor de las rejillas de ventilación raya con la elegancia del habitáculo. No parece un elemento que haya nacido con el diseño del interior.

Las carteras de las puertas recibieron el mismo esmero en el diseño, con texturas y formas que dan un aspecto de continuidad, una atención al detalle que se nota al entender el habitáculo como un todo. Aunque la parte inferior de los bolsillos de las carteras no tiene caucho, el material no resuena contra los objetos como el plástico que tradicionalmente se usa allí.

Hay otros bolsillos con buenos espacios para guardar cosas pequeñas. Hay un espacio cubierto en la parte delantera de la consola central que fue especialmente útil para guardar el celular, además porque allí ubicaron el puerto auxiliar de sonido, un puerto USB y dos tomas de doce voltios.

El radio es sencillo y las funciones de bluetooth son expeditas. El radio, por su pantalla, aparenta tener más funciones de las que en realidad ofrece. La sincronización con el celular fue la más sencilla entre los vehículos recientemente probados por este servidor. El sonido del altavoz a veces se distorsiona un poco, aunque solamente lo probamos con productos Apple. Es relevante aclararlo porque el sistema de sonido cumplió con la emisión de radio y música desde el celular sin quejas. Si miramos un poco más arriba encontramos dos luces de cortesía con enfoque, un portagafas y no mucho más.

¿Tigre de bengala?

Al sentarse para tomar los mandos, encontramos la posición adecuada fácilmente. De hecho, prácticamente no usamos la regulación en altura y profundidad del timón. La tela del tapizado parece resistente, pero con el paso del tiempo la espuma de los asientos se ablanda y ofrece un apoyo lumbar muy pobre. Definitivamente no será el mejor para viajes largos.

El timón se siente bien y los botones, aunque rígidos, también ofrecen una sensación de durabilidad. El único pero es que estos botones no son eficientes al navegar las opciones del computador de a bordo, aunque la navegación esté organizada por páginas. Explorar las opciones no es intuitivo y hace que la búsqueda de información sea torpe. De todas formas no es un computador supremamente novedoso, ofrece la información apenas necesaria, así que tampoco vale la pena invertirle mucho tiempo a explorarlo todo.

También fue extraño el manejo de la ventilación. Si la perilla de la temperatura está en el punto máximo de frío, donde casi siempre se deja en la mayoría de los carros, al encender el ventilador automáticamente se enciende el aire acondicionado. Para evitar esto, siempre tuvimos que subir uno o dos puntos la temperatura, ya que el clima durante los días de pruebas fue suficientemente frío.

Frente a nosotros la información del computador de abordo se muestra en la parte central del tablero de instrumentos, donde hay una pequeña pantalla que es fácil de leer. A cada lado encontramos el velocímetro y el tacómetro en tradicionales formas circulares, enmarcados en biseles cromados.

En estos botones del timón se encuentra una de las novedades más divertidas de este carro, una de las únicas características que responden al mote de deportivo. Allí se puede modificar la respuesta de la dirección entre un modo muy suave y hasta un modo deportivo, que la endurece. Al principio es divertido, pero después de cierta velocidad la diferencia prácticamente no se siente y terminamos usando el más blando para parquear con poco esfuerzo. Nosotros nos divertimos cambiando entre opciones, pero seguramente no será el caso del usuario final.

El motor se nota que está supremamente bien montado. No sólo es extremadamente silencioso, las vibraciones son prácticamente nulas. Eso habla de un decidido paso adelante en temas de investigación y desarrollo, pues no es sencillo lograr en un auto de este precio ese nivel de montaje y funcionamiento.

Es una lástima que lo anterior no signifique una buena insonorización general. El sonido del viento se oye con intensidad en la cabina, incluso a bajas velocidades. El ruido de rodadura colabora, haciendo que sea necesario encender el radio.

La caja está bien relacionada y permite aprovechar la flexibilidad del propulsor. Es una mecánica de seis con un accionamiento sencillo y directo. Acá falla el apodo de Sport, pues para ser así debería tener un movimiento más corto y silencioso. Esto no quiere decir que es malo, es excelente, pero no es sport.

El motor, para ser un 1,6 litros, presume de excelentes cifras: 130 caballos de potencia y 16kg-m de torque. Sin embargo, lo que resultó más interesante al conducirlo es su excelente flexibilidad, una facilidad pasmosa para explorar todo el tacómetro. Tanto así que es fácil llegar a los extremos del tacómetro pensando que todavía el motor puede seguir estirándose hasta más allá del limitador. Para esto también colabora el funcionamiento silencioso del motor y que las cifras óptimas se alcancen bien por encima de las cuatro mil revoluciones por minuto.

A pesar de que no cuenta con control de estabilidad, el carro responde muy bien en condiciones de agarre pobre, como caminos de tierra. Aunque condujimos a bajas velocidades, las maniobras para esquivar desniveles y huecos nunca hicieron que se perdiera tracción. Realmente se siente la mejora en la afinación del chasis. Lo anterior no justifica la ausencia de elementos de seguridad, uno de los puntos bajos de este carro dado su segmento y precio.

La suspensión es parecida a la generación anterior, no es tan dura ni tan blanda, con un balance adecuado. Tampoco demuestra un mayor avance ni un comportamiento sofisticado, es directa. No debe esperarse un comportamiento progresivo refinado; ojalá para la próxima generación sea así, pues potenciaría los otros progresos.

Los frenos son supremamente sencillos, parecen de un carro más antiguo por lo directos que son, pero esto no es necesariamente malo. Algunas marcas nos tienen malacostumbrados a recorridos esponjosos. Acá no. Además, con un uso frecuente los frenos no acusaron fatiga.

El carro, aunque no da la apariencia de tener buen despeje, es definitivamente bajo. Para pasarlo por resaltos o rampas empinadas de algunos edificios es necesario hacerlo despacio y en diagonal para salir impune. Definitivamente algo a tener en cuenta si se quiere un carro para usar en circunstancias similares. Nos hace recordar a la altura del Mazda 3 de primera generación.

El espacio de atrás es suficiente, tanto en las piernas como en la cabeza. No se destaca por lo espacioso, pero es suficientemente cómodo. Esto si hablamos a lo largo, pues a lo ancho el puesto central es incómodo y no cuenta con un cinturón de tres puntos, aunque sí con apoyacabezas. El respaldo del asiento trasero se reclina para generar un gran espacio de carga.

El baúl es amplio (385 litros) y se puede manejar muy bien el espacio cuando se bajan los asientos. Aún sin bajarlos, el espacio es suficiente para acomodar el equipaje de los ocupantes. Colabora que sea hatchback, pues el acceso y el margen de maniobra responden al uso de una puerta trasera. Bajo el suelo del baúl encontramos la llanta de repuesto, equivalente en tamaño a cualquiera de las otras cuatro.

Conclusión

Esta nueva versión del Cerato no traiciona su legado. En términos generales, es un auto que cumple en todo sentido. Para esta generación hay una decidida mejora en algunos aspectos, aunque esperamos para su siguiente llegada una suspensión un poco más sofisticada y un mejor equipamiento en seguridad. Resolviendo estos dos temas, los demás representantes del segmento  tendrán un contendor con excelentes calificaciones. Esto apunta a ser así, pues aunque hay poco tiempo entre Cerato Ciclón y el Cerato Pro Sport, hay una brecha estética y tecnológica considerable. Si los compradores no dejan que el sobrecargado nombre “Pro Sport” confunda sus expectativas, esta es una opción importante dentro del segmento.

El consumo al finalizar los cerca de 190 kilómetros de recorrido estuvo alrededor de los 40 kilómetros por galón, una cifra respetable teniendo en cuenta que un buen tiempo estuvimos entre el denso tráfico bogotano de final de año.

Bloc de notas

- Frente al asiento del copiloto, el tapete tiene una abertura para mostrar el número de serie que no se ve muy agradable.

- El baúl cuenta con ganchos y correas que pueden ser útiles para sostener objetos.

- A cada costado de la parte central del baúl hay cajones someros para almacenar objetos medianos.

- Como todo hatchback moderno, la visibilidad por el vidrio trasero es reducida. Los espejos laterales alargados no hacen que el carro luzca orejón y ofrecen buen campo de visión.

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