Contacto: Peugeot 208 HDi Active

 

Recorrimos algunos kilómetros a bordo de este subcompacto francés, cuyo atractivo diseño esconde un motor turbodiésel de 1,6 litros que le permite lograr un consumo de combustible muy bajo. 

Texto y fotos: Santiago Álvarez (@santi_al91).

Primeras impresiones con este hatchback

Ficha Técnica

Peugeot 208

Luego de asumir la representación de la casa francesa a comienzos del año pasado, SKBergé quiere dinamizar la presencia de Peugeot en el mercado nacional no solo con la llegada de nuevos productos, sino también con la diversificación del portafolio ya conocido. Y tal como sucedió hace ya varios años, la marca del león vuelve a tener disponible la motorización diesel en sus vehículos ligeros, que en este caso puntual se trata del renovado 208.

Tras la actualización efectuada a nivel global, el 208 recibió una estampa más elegante para realzar el atractivo característico de los compactos de Peugeot, que siempre han tenido un diseño muy llamativo. Entre los detalles añadidos están las luces posteriores LED, los rines bitono de 16 pulgadas y los insertos cromados, aunque no habrá manera de distinguir a simple vista esta versión HDi de sus homólogos con motor de gasolina.

Adentro los cambios se limitan a una ampliación en las funciones de la pantalla táctil de siete pulgadas (cuya interfaz mejoró) y unos materiales de mejor tacto, pero sin modificar los elementos icónicos del interior i-Cockpit, como el timón de reducido tamaño (cuya posición a veces interfiere en la visión del cuadro de instrumentos) y la ergonómica distribución de todos los comandos. En general la percepción del habitáculo es muy positiva, pues el diseño y la atención en los terminados contribuyen a pasar por alto la presencia de plásticos duros.

Una vez asimilada la disposición del cuadro de instrumentos y el timón, se puede configurar una posición de manejo óptima, con amplitud suficiente en todas las direcciones y unos reglajes de la silla bastante precisos. Tal como el Citroën C3 que manejamos hace unos años, el 208 ofrece buena habitabilidad solo para cuatro pasajeros, pues la quinta plaza es estrecha y el espacio para piernas es bastante justo.

Desde los primeros metros, el 208 ofrece una experiencia de manejo muy satisfactoria. Aunque la suspensión tiene un ajuste ligeramente más rígido que otros modelos similares, filtra bien las irregularidades y le permite un comportamiento muy ágil en las curvas, evitando inclinaciones y balanceos. Ello se complementa con una dirección suave y algo aislada, pero que reacciona con rapidez y permite efectuar cualquier maniobra con confianza.

Pese a sus buenos modales de manejo, el protagonismo se lo lleva su motor turbodiésel 1.6 HDi, conocido en la gama del fabricante y que deja en evidencia su vasta experiencia en esta clase de impulsores. No resulta ser suave, transmitiendo vibraciones al iniciar la marcha y un ruido considerable a bajas revoluciones, pero compensa con una entrega de poder muy lineal y una notable rapidez para recorrer el tacómetro.

Si bien la cifra de potencia es modesta para un 1.600 (91 hp), la verdadera razón de ser de esta clase de impulsores está en el torque, siendo bastante generoso en este 208 (21,9 kg-m) y muy similar a la que ofrecen las versiones turbocargadas del Chevrolet Cruze o el Volkswagen Golf, por poner ejemplos. Gracias a ello, no será necesario reducir las marchas para rodar con soltura en el tráfico o incorporarse a una vía, aunque si es recomendable mantener al motor por encima de las 1.800 rpm, donde ya se percibe con claridad el empuje que produce, pues por debajo de ese régimen puede parecer perezoso.

Como buen auto diésel, nos regala una aceleración contundente hasta casi las 4.000 rpm, pues desde ese punto ya no hay mayor progreso y lo mejor será pasar al siguiente cambio (donde sale a relucir el típico selector de PSA de recorridos algo largos y tacto esponjoso). Esto le permite brillar no solo en ciudad (donde registra consumos de 62,8 km/galón), sino también en autopistas y vías de doble calzada, mostrando aplomo en su conducción y una marcha muy fluida, al tiempo que saca a relucir su vocación eficiente, pues apenas gasta un galón de ACPM cada 80,2 kilómetros.

Aunque parezca que el 208 HDi es un “capricho” dado su precio y posicionamiento, resulta ser una compra sensata, sobre todo teniendo en cuenta sus modales de manejo y el abundante nivel de equipamiento. En tiempos de movilidad asequible, este Peugeot hace gala de un funcionamiento equilibrado y muy refinado, que se disfruta al paso de los kilómetros y se recompensa aún más con su contenido gasto de combustible.

Bloc de notas

-Aunque no lo aparenta, cuenta con un baúl amplio para tratarse de un hatchback subcompacto y sus formas regulares permite aprovecharlo muy bien.

-Pese a la modernidad de transmite su interior, aun encontramos botones y comandos que recordamos haber visto en modelos como el 206 o los primeros 307.

-Teniendo en cuenta su vocación urbana, la visibilidad no es la mejor, pues los parales son muy anchos, tanto adelante como atrás. Sin embargo hay detalles para minimizar esta percepción, como la ubicación de los espejos sobre la puerta, los sensores de parqueo y la cámara de reversa.

-Echamos de menos la presencia del techo panorámico “Cielo”, que venía incluido de fábrica en los modelos previos.

-Felicitamos a la marca por tomarse el riesgo de introducir este tipo de motores en el país y que no solo se limite al hatchback que evaluamos, pues el motor 1.6 HDi también se puede encontrar bajo el capó del sedán 301.