Prueba Comparativa: Renault Koleos 2.5 4x2 vs Chevrolet Captiva Sport 2.4 4x2

Comparamos en exclusiva dos opciones que cambian el panorama en la parte baja de un segmento que, hasta hace poco, no era muy competido.

 

Texto y fotos: Manuel Fernández.

Reacción oportuna

Ficha Técnica

Chevrolet Captiva

Chevrolet y Renault, dos de los líderes en el mercado local, respondieron fuertemente este año posicionando nuevas alternativas en el nicho de los todoterreno ligeros de tracción simple por debajo de los 65 millones.

Hasta hace no mucho dominaba esta zona del mercado la descontinuada Hyundai Tucson, pues la exitosa Grand Vitara SZ, a nuestro criterio, responde a necesidades muy distintas con respecto a los vehículos que serán objeto de este análisis.

Con la Captiva Sport 2.4 en liza, Renault se tardó un tiempo más en preparar  uno de los contendores que vemos en esta nota, que por 59,9 millones apuntó directamente a la Hyundai ix35, completando así un contundente contraataque de dos de las marcas más tradicionales en nuestro país.

Apuestas no tan disímiles

Aún compartiendo características como su segmento o el hecho de ser tracción delantera, Chevrolet y Renault no lanzaron opciones idénticas, pues mientras la Koleos 4x2 se comercializa únicamente con transmisión mecánica, la Captiva equivalente sólo se encuentra con caja automática, mencionando además que por la Chevrolet se deben desembolsar cinco millones de pesos más.

Con el paso de los kilómetros pudimos corroborar que algunas suposiciones en el papel eran ciertas (y otras no) y que las propuestas de ambos fabricantes en esta categoría resultan, en cierta forma, complementarias.

Dicha solidaridad implícita no evita que muchos usuarios se vean envueltos en el dilema de cuál adquirir, pues la naturaleza competidora surge a pesar de las diferencias.

Como productos fueron concebidas de una manera similar, siendo la Koleos ensamblada en Corea de la mano de Samsung, con una mecánica Nissan y diseño Renault. La Captiva, de ensamble mexicano, se vendió como Saturn Vue en Estados Unidos, comparte genes con su hermana coreana de siete plazas pero con la puesta a punto a cargo de los alemanes de Opel, firma que vende esta SUV bajo la denominación Antara en Europa.

Ambientes propios

La sobria figura de la Captiva delata que se trata de una variante de acceso debido a que la zona baja de la carrocería está cubierta por plástico negro, algo que agradecerán en ciudad quienes maniobren frecuentemente en espacios estrechos o no tengan vecinos muy amables. La Renault, por su parte, no aparenta ser el escalón de entrada a la gama de no ser por los retrovisores sin pintar o la ausencia de barras de techo.

Por dentro, pasa lo contrario: la Chevrolet se conserva, salvo ciertos elementos de equipamiento y la tapicería en tela, muy similar a la 3,6, la diferencia en la Koleos 4x2 es notoria con respecto a una equipada Privilege.

Los acabados en la Renault se muestran sencillos, con una apariencia durable, manejan en toda la cabina el mismo gris, incluso en las puertas, con unas manijas que carecen del terminado plata mate de los aireadores. Su competidora está más detallada, con un habitáculo bitono en donde por naturaleza la mugre se tiende a notar más, pero que a favor resulta menos caluroso al someterse al implacable sol del medio día.

Terminaciones en metal o imitaciones del mismo en tratamientos brillantes u opacos, simpáticas láminas de plástico que se asemejan a la fibra de carbono o la madera –según el color de la carrocería- o el uso mayor de materiales blandos al tacto, se traducen en una Captiva menos austera por dentro comparada a la Koleos, que tiene uniones más logradas en algunas piezas y un ajuste en terrenos destapados impecable, pues su pareja tenía un ruido en la puerta del conductor que resultó ser una nimiedad: el pestillo del seguro tendía a vibrar.

Como es natural en vehículos de su tipo, no es raro que suene el cubre-equipaje en ambas por tratarse de una cortinilla flexible.

Las dos prescinden del timón con recubrimiento en cuero, aunque en ningún caso se empleó un material demasiado rudo que pudiera generar ampollas en las manos tras un largo viaje.

En el plano ergonómico hay varios puntos muy interesantes. Alrededor del conductor la Koleos no ofrece muchos espacios para vaciarse los bolsillos más allá del reposabrazos delantero, un hueco en donde podría caber un celular mediano, la gigantesca guantera (refrigerada) o las mismas puertas.

La Captiva lleva dos portavasos de mayor tamaño, un espacio delante de la palanca de cambios y un reposabrazos que además de dar acceso a un cajón aprovecha también el lugar disponible en la tapa misma, su guantera es más estrecha y está tapizada, de una amplitud normal: el lugar que pueda faltar ahí está cubierto por otros sitios repartidos alrededor.

Los parasoles, con espejos, no están iluminados en ninguna de las camionetas. En la Chevrolet, un porta-gafas se ubicó detrás del plafón de luces delantero.

Al volante, se destaca por sobre todos los elementos el enorme botón de las luces de parqueo en la Renault, en donde al parecer entendieron con claridad el uso que se les puede dar en una emergencia; el mando para gestionar las funciones de la radio y la conexión Bluetooth tras el volante, requiere un vistazo al manual para aprovechar la profusión de botones. Una vez se tiene dominio de este elemento, se convierte en un instrumento muy práctico.

En la Captiva, toda la información relacionada con el ambiente exterior y el funcionamiento de la máquina se reúne en el cuadro de instrumentos en lugar de dividirse en dos pantallas, como en la Renault.

Habríamos agradecido que los mandos del completísimo computador a bordo de la Chevrolet requirieran desviar menos la mirada del camino, se trata de cuatro botones a la izquierda del volante, no muy recomendables de operar en movimiento.

La Renault permite más regulaciones en su posición de manejo gracias a un timón graduable en profundidad, eso sí, su apoyo lumbar es fijo. En trayectos de varias horas, la espuma de sus asientos tiende a ceder, haciéndole perder algo de apoyo a la parte media de la espalda. Los firmes asientos en su equivalente aguantan mejor el paso de las horas.

Servicio a los pasajeros

Un piso plano en la Captiva mejora la comodidad de quienes viajen atrás, en la Koleos hay un muy leve escalón, pero un quinto apoyacabezas compensa dicha característica.

La mayor posibilidad de introducir los pies bajo los asientos frontales permite unas piernas más descansadas en la Chevrolet, que pese a contar con inclinación regulable del espaldar, en su posición más retrasada termina siendo más recto que el de su acompañante en estos renglones. La altura libre es algo mayor en la Chevrolet, pero suficiente en ambas contendoras para personas de estatura media.

En cuanto a espacios de almacenamiento, los niños tendrán atrás muchos lugares para dejar todo lo que suelen llevar. En Renault prefirieron no aprovechar el espacio final de la consola central ni del descansa-brazos trasero y optaron por dos “caletas” respectivas bajo los tapetes –debidamente adaptados-. En la Chevrolet, los bolsillos son más evidentes y se ubican en la mencionada consola junto a dos enormes contenedores de bebidas, complementados por bolsillos más amplios en las puertas.

Si queremos aumentar la capacidad de carga, este par de camionetas dejan una superficie plana al abatir la fila posterior, en la Koleos plegando la banqueta, en la Captiva sólo moviendo el espaldar. La primera equipa una trampilla para llevar objetos muy largos sin tener que inutilizar los puestos laterales.

La practicidad del baúl sería perfecta mezclando detalles de una y otra: se junta la apertura doble con compuerta inferior de la Koleos –que aguanta hasta 200 kilos- con los espacios adicionales, el sistema de rieles, los ganchos de sujeción metálicos y las bandejas más amplias debajo del piso del maletero de la Captiva y tendríamos la bodega ideal.

Intenciones diferentes

El temperamento en la vía es el factor que más las diferencia.

Nuestras dos contendoras ofrecen un nivel de estabilidad destacable gracias a un conjunto de suspensiones bien pensado para todo tipo de situaciones, con un esquema independiente en el eje posterior. El control de estabilidad es un adicional valioso en la Chevrolet, opcional en variantes superiores de la Koleos.

Sus direcciones son dos mundos aparte. La Koleos tiene la sensación típica de los Renault modernos con asistencia variable según la velocidad, es posible parquear con un dedo pero también encontramos la suficiente resistencia para evitar movimientos de más al circular a ritmos de crucero o en carretera.

En Chevrolet se opta por una configuración mucho más rápida incluso para estándares de un automóvil –de 2,5 vueltas entre topes contra tres en su contrincante-, con un tacto que evidencia la acción de Opel, menos suave en maniobras urbanas pero más precisa.

Ambas controlan bien los movimientos de la carrocería, la Captiva con una filtración un poco más amortiguada de la vía aunque, sin nunca perder la sensación de seguridad y control, presenta a ratos algunos movimientos rápidos de balanceo que no se perciben en la Renault, que es más ágil a la hora de cambiar de dirección en curvas entrelazadas, algo que también se evidencia en un tren trasero más alegre y sensible a desaceleraciones repentinas en apoyo (ahí se podrían notar sus 156 kilos a favor en vacío).

En autopista el desempeño es adecuado, con mayor ruido aerodinámico y de suspensiones percibido en la Chevrolet, una oportunidad para destacar de paso el diseño de los retrovisores de la Koleos, silenciosos pero que mejoran aún más la buena visibilidad de la Captiva, que presenta un extraño efecto de aumento en el espejo izquierdo.

La diferencia de las cajas y, más allá de eso, de sus relaciones, constituye el contraste más abrupto entre las camionetas, algo apenas lógico que ayuda a determinar en gran parte el perfil de ambos productos.

El comando de la Koleos es muy “Renault”, por sus recorridos largos pero con una entrada de las marchas precisas, sin embargo, es algo más “japonés” pues carece de esa sensación esponjosa que puede llegar a sentirse en un Clio o un Mégane. Repitiendo ese fenómeno tan francés en su conducción, su pedal de freno es mucho más sensible de accionar. En las dos camionetas el recorrido es corto, más fácil de dosificar en la Chevrolet, que tiene un funcionamiento del ABS es menos perceptible.

Renault pensó muy bien la transmisión de la Koleos, entre primera y segunda la caída es de 1.500 revoluciones, de segunda a tercera y de ésta última a cuarta es de 1.000 giros, en ciudad se puede circular tranquilamente a muy bajos regímenes en marchas largas sin forzar el propulsor, que muestra su mejor entrega por arriba de las 3.500 rpm, con un empuje constante hasta su corte a 6.500.

La automática tradicional de cuatro relaciones de la Captiva exige usar con frecuencia el modo manual, que no emplea esa misma marcha al seleccionarla sino que bloquea la caja sólo para que funcione en ese cambio y los inferiores.

Es cuestión de aprender a manejarla para aprovechar su propulsor; que es mejor mantenerlo arriba de 4.000 revoluciones si se quiere pasar con cierto margen de seguridad en una vía de doble sentido.

Si se enfrenta alguna pendiente al adelantar, recomendamos llevar el cambio hasta el corte (en primera marcha si hace falta) usando la buena práctica de empezar a ganar velocidad desde el mismo carril con la debida distancia con respecto al vehículo precedente y después sí efectuar la maniobra.

El escalonamiento de los cambios afecta más a la Captiva que su relación peso/potencia, que está bien para un SUV de su tipo (10,2 kg/hp, contra 9,6 de la Renault).

Su torque es similar (0,4 más en la Renault), la ventaja de la entrega en la Captiva, 2.300 giros antes, tal vez se podría notar con una transmisión equivalente.

Tras un recorrido similar, más corto en la Captiva pero con clima y tráfico más desfavorables para la Koleos, el consumo promedio incluyendo autopista, vías  convencionales y una proporción menor de ciudad, fue de 36,3 kilómetros por galón en la primera y de 44,4 en la segunda. A 120 km/h en la última marcha son capaces superar los 40 kpg.

Ideal al cuadrado

Sería seguro concluir que la Koleos apunta hacia un perfil de comprador más independiente, que opta por una camioneta gracias a sus ventajas de acceso, visibilidad, tamaño y considera aún como prioridad el rendimiento.

La Captiva está enfocada hacia un público mucho más familiar y viajero, debido a un interior con más amenidades hacia sus ocupantes, el mayor equipo de seguridad pasiva y activa (cuatro bolsas de aire adicionales y control de estabilidad) y un comportamiento dinámico más reposado y menos divertido; sin embargo, de no poder cancelar la suma adicional que cuesta, la Renault cumple a cabalidad un uso de ese tipo.

Bloc de notas

Al encender las luces altas en la Chevrolet, automáticamente se apagan las exploradoras. No hay regulación en altura ni antiniebla trasera, como en la Koleos.

Como en buen vehículo de familia europea, la Koleos activa por sí misma las luces de parqueo en frenadas bruscas, así no sean demasiado fuertes.

El computador abordo de la Captiva muestra, además de la información usual de distancias y consumos, la vida útil del aceite, la temperatura exacta del refrigerante y las presiones de las cuatro llantas.

En la Koleos nos quedamos extrañando una entrada auxiliar para dispositivos de audio, en la Captiva, un gancho para colgar ropa junto a alguno de los asideros posteriores del techo.

Algo mínimo pero que valorarán algunos: el capó de la Captiva se abre con amortiguadores, en la Koleos es la tradicional varilla.

Un contraste son las llaves de encendido, una moderna tarjeta Renault luce extraña al lado de una llave de toda la vida con el control de desbloqueo separado.

El control de tracción es una gran ayuda siendo ambas 4x2. En pendientes con pasto o tierra muy húmeda, la Koleos exige un buen conductor para evitar unas llantas girando sin ningún resultado, el TCS de la Captiva es capaz de hacerla avanzar por más que las ruedas, pensadas para asfalto, no ayuden.

La Captiva cuenta con control de velocidad crucero, ideal para dejar descansar el pie derecho en largos viajes circulando en autopista.

Llantas: Captiva: Firestone Destination LE 235/60 R17, Koleos: Hankook Dynapro HP 225/60 R17