Prueba: Kia Cerato Forte Hatchback Sport aut.

Sumándose al Forte sedán y al Koup, el Cerato hatchback llega a Colombia para ampliar la oferta de este interesante auto compacto. Probamos la versión automática. 

Texto y fotos: Redacción Automóviles Colombia  Locación: Café La Huerta

No hay dos sin tres

Nuestra calificación de este vehículo

4

Ficha Técnica

Kia Cerato Pro

Con el arribo de la nueva carrocería, la gama completa del Kia Cerato se actualiza de cara al año 2011 con cambios que lo hacen más competitivo y ofrecen algunas soluciones a las falencias que tenía.

La primera sorpresa está en las transmisiones: ahora todos los Cerato tendrán seis velocidades, un notable progreso en especial con las cajas automáticas, que tenían apenas cuatro cambios.

En cuanto a apariencia, no hay mayores variaciones y en los espejos retrovisores –plegables– la direccional integrada es más discreta y delgada, similar a la que llevan algunos Audi.

En el Forte Hatchback Sport, hallamos diferencias en la tapicería, los apoyos de las puertas y el volante con costuras rojas. Los rines mantienen las mismas medidas del sedán pero vienen con un diseño específico para este modelo. Para darle un toque “agresivo”, los pedales son de aluminio.

Nos llamó la atención que sin modificar mucho la zona de las puertas y ventanillas posteriores, el equipo de diseño de Kia resolviera una trasera muy armónica con el resto del conjunto de la carrocería. Los faros son parecidos en sus formas a los de la Sportage Revolution y la línea del tercer cristal lateral continúa con el pequeño alerón que cubre el vidrio. Un falso difusor aerodinámico decora el paragolpes trasero.

Por aspecto y practicidad, el Hatchback Sport es la opción intermedia entre lo familiar del sedán y lo extravagante que a algunos les pueda parecer el Koup.

    

Sin complicaciones

Su interior no es un lugar complejo que requiera más atención de la deseada a la hora de manejar los accesorios básicos de equipamiento.

Con respecto a otros Kia –como la Sportage Revolution– cambia la ubicación de algunos mandos, como el del computador a bordo, el cual, pensando en no distraer al conductor, sigue detrás del volante y no tiene iluminación, con la diferencia de que ahora está a la derecha del cuadro de relojes y no a la izquierda, tal como ocurre en el Cadenza.

El climatizador digital –de una zona– emplea botones para todas las funciones, a excepción de la temperatura, graduable con una rueda de gran tamaño muy intuitiva, que al girarla opone cada cierto recorrido una resistencia al movimiento que coincide con una variación de 0,5 grados, lo que permite que se pueda manejar a ciegas sin quitar la mirada de la carretera.

La calidad de acabados logra ser buena sin necesidad de recurrir a materiales que se sientan muy elaborados al tacto. La palanca de cambios y el área que la rodea tiene apliques en un plástico negro brillante y en otros lugares como la consola central o el timón hay otro en un color plata mate, que también decora las puertas, tapizadas en tela e imitación cuero.

Un ligero mullido cubre parcialmente el tablero y le da algo de textura a la parte más visible. Salvo un par de pequeñas vibraciones que iban y venían del paral central izquierdo y de arriba de la guantera, no notamos ningún desajuste al transitar por terrenos sin pavimentar.

Resulta cómodo para cuatro ocupantes, con unas plazas traseras amplias y con un respaldo que por su inclinación, permite viajes largos sin fatigarse en exceso. La altura disponible y el espacio para las piernas sobran para una persona de estatura promedio (1,7 m).

Algo de mérito le queda a los asientos, con buen soporte y dureza, unos apoyacabezas de regulación amplia (incluso el del quinto pasajero) y recubiertos en una tela mixta de excelente calidad por grosor, por su textura suave y por no ser demasiado calurosa.

Como casi siempre pasa en carros de este tipo, quien vaya atrás y en el medio tendrá que vérselas con un respaldo rígido (debido al reposabrazos) y un cojín que lo obliga a ir ubicado más alto e incómodo que los demás.

En el apartado práctico hay suficientes espacios para guardar objetos, como el cajón bajo el reposabrazos delantero, los portavasos adelante y atrás y los bolsillos de las puertas delanteras (las posteriores no tienen). El típico lugar para dejar una revista sólo lo tiene el asiento del pasajero. También hay un porta-gafas cerca al retrovisor central y una gaveta sin tapa junto a la puerta del conductor.

Los únicos inconvenientes claros que advertimos fueron la ausencia de regulación en profundidad del volante y que la pantalla del climatizador puede ser algo difícil de consultar si hace un día soleado.

                

Nueva caja, nuevo carro

Si bien el Forte no es un vehículo que destaque particularmente en algún aspecto de su manejo o comportamiento comparado a sus equivalentes, con la implementación de la transmisión automática de seis velocidades su desempeño quedó entre los más competentes, al menos en el caso del motor 1,6 litros.

La caída de revoluciones entre cambio y cambio no es demasiado pronunciada. De segunda a tercera, por ejemplo, pierde poco más de 1.000, eso favorece la aceleración y la recuperación, que no es la más holgada debido a que los 127 caballos anunciados por el fabricante se empiezan a notar a partir de las 4.000 rpm (el torque máximo de 16 kg-m está en las 4.200). En terrenos planos el desempeño es aceptable desde las 3.000 vueltas, de las que no conviene bajar si se rueda en sexta marcha.

Las relaciones de transmisión no son lo único que mejoró con la nueva caja; también lo hizo su funcionamiento en general, más suave y rápido en modo manual, con una respuesta casi inmediata a la orden de subir o bajar de cambio, que ahora también se pueden controlar desde el volante a través de dos paletas que casi siempre están al alcance de los dedos por su buen tamaño.

En modo Drive, la reducción de cambios es más lenta, pues casi siempre procura circular en una relación larga con el fin de no aumentar el consumo.

Su dirección es rápida (menos de tres vueltas entre topes) y precisa pero a un conductor que le guste sentirse más involucrado con el carro se le antojará muy asistida, al menos comparada con la de un Chevrolet Cruze, un Seat Leon o un Mazda3 All New. Notamos la particularidad de que es algo sensible a las grietas o a las irregularidades del asfalto que estén en el mismo sentido de la marcha, que requieren atención para evitar desvíos inesperados.

El rodar no es el más aplomado y el trabajo de su sistema de suspensión se torna algo nervioso y seco conforme aumenta la velocidad.

En ciudad es más amable de lo esperado, si se tiene en cuenta que el delicado perfil de sus enormes llantas puede hacerlo más rígido, pero en carretera y autopista las imperfecciones se sienten con claridad y la cola casi siempre transmite unos brincos leves. Hay vehículos en los que se da justo lo contrario.

A pesar de esta característica, la carrocería nunca se siente demasiado suelta y los límites del Hatchback Sport serán los suficientes para una conducción segura por parte de la gran mayoría de sus potenciales compradores.

Consideramos que hay más caucho del necesario –más caro de reponer– apoyado sobre el piso si se piensa en las capacidades del auto, un costo a pagar por tener unos rines bonitos. Unas llantas tan grandes también penalizan el ruido de rodadura en autopista, que a 120 km/h constantes se une al aerodinámico que proviene de unos espejos que sin ser los más grandes permiten una visibilidad adecuada.

Lo que más nos agradó de las cualidades dinámicas del Cerato fueron los frenos, precisos en su accionar con un pedal de recorrido corto que modula a la perfección hasta las detenciones más delicadas, algo a lo que se le suma un ABS que actúa en el momento adecuado y no se activa antes de tiempo ni en condiciones de agarre muy desfavorables.

Otro aspecto a destacar fue el consumo de gasolina, cuyo registro más favorable fue al parar después de un largo descenso por carretera en el departamento de Boyacá, registrando unos saludables 49 kilómetros por galón. Al terminar un recorrido de 492 kilómetros que incluyó a lo sumo 40 por ciudad, el promedio fue de 44,9 kilómetros consumidos por cada galón de corriente.

                            

El que faltaba

Con el Forte Hatchback Sport llegan también grandes cambios para el portafolio del Cerato, que cada vez se va posicionando como una de las alternativas más razonables en el nicho de los compactos, ahora con tres carrocerías y unas características que sin ponerlo entre los mejores lo ubican justo en el equilibrio que muchos buscarán por una cantidad de dinero inferior a los 55 millones de pesos, 52,9 para la unidad que tuvimos entre manos y 49,9 con caja manual.

Bloc de notas

La llave ahora es del tipo “espada”, con los comandos de apertura y cierre integrados en una sola pieza.

De los Kia recientes que hemos probado, este sí tiene bloqueo central automático.

No hay aviso por olvido de luces prendidas, pues se apagan solas al sacar la llave del contacto, como en la Sportage Revolution. Tampoco hallamos regulación en altura de los faros ni una antiniebla posterior.

El cuero que recubre el timón nos pareció demasiado “industrial”, nos gustaría que fuera menos áspero e igual de suave al que envuelve la palanca de cambios.

El equivalente directo del Forte Hatchback Sport en Europa es el Kia Cee’d, otro hatchback del segmento C pensado exclusivamente para dicho mercado.

Una vez más, nos encontramos con un quinto cinturón de dos puntos, elemento en desuso.

Como en otros Kia, hay una entrada auxiliar y otra USB para conectar dispositivos de música portátiles. La única diferencia en el Cerato es que el sitio destinado para dejar dichos accesorios no está cubierto en caucho.

Así se circule en modo manual, el siguiente cambió se hará por su cuenta a las 6.000 rpm.